El ministro de Economía, Axel Kicillof, aseguró ayer que "la Argentina mantiene una lucha de David contra Goliat", al definir el enfrentamiento con los fondos buitre por la deuda soberana.
El ministro de Economía y precandidato a diputado nacional por el Frente para la Victoria (FPV) porteño Axel Kicillof destacó las políticas de desendeudamiento desarrolladas por el gobierno nacional durante la última década y definió a los fondos buitre como "un instrumento privatizado de presión sobre los países, lo que no nos puede hacer el FMI lo hacen los buitres".

"La cuestión de los fondos buitre condensa temas centrales de la historia argentina como la soberanía o la dependencia", aseguró ayer Kicillof en una entrevista, en la que también señaló que la ofensiva de los fondos especulativos expresan "la desesperación ante el camino triunfal de la Argentina, que reduce al absurdo toda la basura que trataron de vender durante tanto tiempo, todas las recetas".

El titular de Economía definió a la deuda externa como un instrumento de influencia y de dominio sobre las políticas de los países periféricos al que definió como "la dominación a través de la deuda" en la cual los holdouts juegan un papel central.

En este sentido, aseguró que los fondos buitre "son un instrumento privatizado de presión sobre los países, lo que no nos puede hacer el FMI, lo que la Embajada (norteamericana) no puede, no quiere, no se atreve a hacer, queda en manos de los buitres". "La política de estos doce años también ha sido exitosa en levantar viejas banderas históricas pero en un marco moderno. No es sólo cuestión de decir tercera posición, sino de ejercer la defensa de la soberanía argentina en todos foros internacionales, como la ha hecho Cristina", aseguró.

Al mismo tiempo, Kicillof se refirió al proceso de reindustrialización y la sustitución de importaciones desarrollado durante los últimos años, y su consecuencia en la balanza de pagos.

El precandidato a diputado nacional por la Ciudad de Buenos Aires, definió como central el papel del Estado en este proceso ya que "el libre mercado, el liberalismo no nos lleva a la reindustrialización del país". "Se necesita un liderazgo del Estado para reindustrializar pero tiene que ser un liderazgo inteligente y acompañado por un sector privado que tenga esa voluntad de sustituir algunas importaciones, que invierta más y con sentido nacional".

En contraposición, recordó que "los planes económicos, en buena medida dictados por los centros financieros internacionales, nos llevaban a la reprimarización y a la financiarización de una Argentina sin producción", al tiempo que destacó los avances en la integración de piezas nacionales a la cadena de producción automotriz.

El ministro evaluó que la Argentina mantiene "una lucha de David contra Goliat" contra el sistema financiero internacional. "Los buitres son un instrumento privatizado de presión sobre los países. Lo que no nos puede hacer el FMI lo que la Embajada no puede, no quiere, no se atreve a hacer, queda en manos de los buitres", aseveró.

En ese sentido, aseguró: "Es una lucha de David contra Goliat, la Argentina contra el sistema financiero internacional, en su versión más deleznable" y subrayó que "el default de 2001 fue la máxima expresión y el resultado de la política de endeudamiento que se aplicó en el país y en el mundo". De ese modo, ejemplificó que "lo que ocurre hoy en Grecia permite ver cómo llevan a los países a endeudarse cada vez más, con un objetivo que no es cobrar". Insistió en que el conflicto que el país mantiene con los holdouts "puso negro sobre blanco cómo son esas relaciones financieras y qué le exigen a los pueblos".

      Embed