La Argentina mostró su preocupación por el escándalo de corrupción que sacude a Brasil y que tiene al ex presidente Lula Da Silva en el ojo de la tormenta. La canciller Susana Malcorra fue quien tomó la palabra y explicó la situación con una metáfora: "Si Brasil estornuda, Argentina tiene una neumonía".
Lo que la funcionaria del gobierno de Mauricio Macri quiso explicar fue que la gran "vinculación y la interdependencia" de los dos países, por lo que cuando uno tiene problemas, repercute irremediablemente en el otro.
En declaraciones a radio Vorterix, poco después de conocerse el allanamiento del domicilio de Lula, Malcorra aclaró que no conoce el proceso "en detalle" pero advirtió: "Por supuesto, lo sigo como lo sigue un ciudadano del país vecino. La situación en general de Brasil es una situación que nos ocupa y nos preocupa".
"Es obvio que una situación de tensión política como la que se genera alrededor de estas cuestiones no ayuda a la resolución de las complejidades económicas que está experimentando Brasil", agregó, y deseó que todo "avance dentro de los cauces de la ley, que las cosas se resuelvan y se resuelvan lo antes posible".
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