El juez de Instrucción de Jujuy Pablo Pullen Llermanos afirmó ayer que no dispuso la prisión domiciliaria de la dirigente Milagro Sala sino “una especie de detención sui géneris” para “resguardar su integridad física”, en atención a las recomendaciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
El juez de instrucción penal de Jujuy se refirió así a la decisión que adoptó el último jueves de trasladar a Sala del penal de Alto Comedero a su domicilio de la localidad jujeña de El Carmen para cumplir con la prisión preventiva que le fue dictada en enero de 2016.
“Esto es una especie de detención sui géneris. Yo no hice lo que la Corte pidió, no le di prisión domiciliaria, cambié el lugar de detención porque si una persona se encuentra en situación de riesgo, y me lo hacen saber los organismos internacionales, debo resguardar la integridad física de esa persona”, aclaró Pullen Llermanos.
En diálogo con radio La Red, el magistrado sostuvo que la Argentina “debe hacer los mejores esfuerzos para dar cumplimento a las peticiones realizadas en materia de derechos humanos por la CIDH” y agregó: “Yo he hecho el mayor esfuerzo, no he concedido una prisión domiciliaria”.
“Hay muchos presos por los que se tienen que hacer excepciones, por el riesgo que puede correr su vida, yo me he cansado de cambiar lugares de detención”, indicó Pullen, quien sostuvo que las “características de Sala” la diferencian del resto de la población carcelaria.
Sobre esto, repasó que la líder de la Túpac Amaru es “una dirigente social, una figura emblemática, y muchas cuestiones giran en torno a ella” y a modo de ejemplo, agregó: “Que estemos teniendo esta charla por ella, ya hace que tenga características diferentes. Esto no significa que tenga privilegios. No entiendo que eso sea así”. Antes del traslado, Pullen requirió que se adoptaran una serie de medidas de seguridad en el inmueble y sus alrededores, las cuales fueron cuestionadas por Sala, así como por sus abogados.
“Esto no es una domiciliaria, no han respetado la resolución de la CIDH. No puedo creer que no lo respeten”, expresó la dirigente en diálogo con radio AM 750 y agregó: “Tengo un camión grandísimo acá de Gendarmería, también está la policía de la provincia. Tengo cámaras que rodean toda la casa, micrófonos”. No obstante, el presidente de la CIDH, Francisco José Eguiguren Praeli, se mostró “muy satisfecho” con el traslado de Sala, tras afirmar que la dirigente estaba “aniquilada anímicamente” en la prisión de Alto Comedero, donde era objeto de “un hostigamiento y una vigilancia excesiva”.
En declaraciones a un matutino porteño, Praeli recordó que la CIDH visitó el penal de Alto Comedero y que tomó conocimiento “de que la señora Sala se había autoinfligido una lesión y tenía un cuadro grave de depresión” y que “se notaba un hostigamiento y una vigilancia excesiva” sobre ella. Por ello subrayó: “Tomamos con mucha satisfacción que se dictara una medida para seguir la recomendación de la CIDH”.
“Valoramos mucho la disposición permanente del Estado y de sus autoridades de dialogar con la CIDH, y de seguir y aplicar sus resoluciones”, añadió.
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