Los actuales habitantes de las Islas Malvinas siguen yendo a las urnas para definir si quieren seguir siendo británicos. Fuerte rechazo del arco político argentino e internacional
En un clima político exarcebado por el gobierno de Gran Bretaña, los actuales habitantes de las Islas Malvinas -no originarios- votan este lunes en la última jornada de un referéndum de dos días.
Aunque el resultado no tiene valor alguno para la ONU, la iniciativa convocada por el Gobierno británico de David Cameron y con la complicidad del gobierno local para dejar aclarado su deseo de seguir siendo un territorio dependiente de Londres, a pesar de las reivindicaciones de soberanía de Argentina.
En este segundo día de consulta, 1.672 votantes están convocados para decir si desean seguir siendo un territorio ultramarino de Gran Bretaña.
El gobierno local se alegró el domingo por la fuerte participación durante la primera jornada del escrutinio en el que no hay dudas de una victoria del "sí", pero con el que los isleños esperan que la fuerza del voto democrático deje claros sus deseos.
"Lo que estamos intentando hacer es enviar un mensaje", explicó Barry Elsby, un miembro de la Asamblea Legislativa del archipiélago contactado telefónicamente.
"Argentina nos está ignorando completamente. Pero el resto del mundo verá esto como lo que es, la visión democrática del pueblo. No importa lo que diga Argentina, el resto del mundo no lo ignorará", agregó.
Las casas y las tiendas de la capital, Puerto Argentino, estaban decoradas con carteles y banderas de la British Union Jack y de las Islas Malvinas. El gobierno argentino calificó este referéndum como un sin sentido y afirmó que es "un intento británico de manipular" la condición de este remoto archipiélago situado en el sur del océano Atlántico, donde rara vez hace calor debido a los fuertes vientos que azotan las islas.
Cabe resaltar que los kelpers son habitantes "trasplantado" por el Gobierno de Gran Bretaña, por lo que no son los pobladores originarios y, por ende, no pueden reclamar la autodeterminación en la ONU como lo hicieron otros pueblos.
El sábado, la embajadora argentina en Londres, Alicia Castro, afirmó que el referéndum "no tiene efecto alguno desde el punto de vista del derecho internacional".
"Su previsible resultado no pone fin a la disputa ni a los incuestionables derechos argentinos", declaró Castro.
Argentina calificó de "ilegal" este referéndum ya que sostiene que los isleños son una población "implantada" y, por tanto, no tienen el derecho a la autodeterminación.
Por su parte, Londres, situada a más de 13.000 km de distancia de las disputadas islas, asegura que no discutirá sobre temas de soberanía con Buenos Aires salvo que fuera el deseo de los isleños.
Los habitantes de las Malvinas esperan que el resultado del referéndum sirva para enviar un mensaje claro a otras capitales y presionarlas para obtener reconocimiento internacional.
Estados Unidos, por ejemplo, se ha guardado mucho de tomar partido en el contencioso, a pesar de su alianza con el Reino Unido, donde el referéndum apenas ocupó espacio en la prensa y pocos periódicos publicaron breves reportajes o fotografías sobre este territorio de ultramar.
Observadores internacionales, muy pocos de Sudamérica -son políticos opositores a los oficialismos amigos del kirchnerismo-, están controlando esta votación.
Los corredores de apuestas de Ladbrokes calificaron el resultado como "la mayor certeza en la historia de las apuestas políticas".
Para que todos voten, habrá cuatro colegios electorales fijos (uno en Puerto Argentina y otros tres en pueblos) y urnas móviles que se desplazarán por las islas en avión y en todoterreno.
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