En ese sentido, el defensor explicó que "no sólo juego los sábados con los muchachos de mi edad, sino que a veces vengo a acompañar los domingos". Y añadió: "Con los más jóvenes es más usar la experiencia, pararse en la cancha, ordenarse y usar al jugador más rápido".
Además, dejó en claro que el amor por la redonda es lo que lo llena todos los fines de semana. "Tengo mis nietos, mis hijos y el día que no sienta los cosquilleos de los nervios tengo que dejar de jugar al fútbol. Si vos no sentís eso, o estar afuera gritando a los compañeros y ordenando, no podés venir", manifestó.
Al respecto, el veterano expresó que "ahora lo importante es compartir un grupo". "Terminás de jugar, te comés un asadito, contás anécdotas y te juntás con compañeros o rivales de aquellas épocas", remarcó. Incluso, confesó: "Como es para distraerse, a veces uno va a jugar de nueve o de ocho".
En cuanto a su paso por Zeta, indicó: "En esos cinco años que hace que estoy jugando salimos campeones una vez y otras dos subcampeones", señaló, al tiempo que resaltó que "gracias a Dios nunca tuve una lesión grave y pude jugar a esto, que es lo más grande que me dio la vida".
Trayectoria
Barrientos jugó a partir de 1983 en Berazategui, aunque también vistió las camisetas de Dock Sud, Argentino de Quilmes y Barracas Central. Del Naranja se llevó sus mejores recuerdos: "Estuve desde inferiores y gracias al club me conoce mucha gente".
En su memoria quedaron los ascensos que le tocó vivir a Primera B, tanto en 1986, como el logro del campeonato invicto en 1990. No obstante, afirmó que "la alegría más grande fue la victoria en la cancha de Quilmes por 3 a 2 en el '88 con Fabio Sánchez, Fabián Alegre y otros buenos jugadores". De ese encuentro, opinó que lo ganaron a pesar de la calidad de los futbolistas que tenían enfrente. "Ellos tenían a Pascutti, Catalán, el Indio Gómez, un equipazo", rememoró.
Asimismo, el central comentó que "también he marcado muchos jugadores buenos". "En una final contra Excursionistas tuve que marcar a (Manuel) Magán, un nueve que jugó en Independiente y costó, pero ascendimos", sentenció.
Por último, comparó la situación del fútbol de antes con el actual y confió: "En todos los clubes jugué y era para comer, no es como ahora que te salvás. Iba a jugar torneo de penales de barrio un día antes de jugar oficialmente, y ahora me río porque no pueden jugar dos veces por semana porque se desgarran".