Un premio a la insistencia, a esas “ganas de ganar” tan expuestas a lo largo del partido, a la vocación ofensiva de la propuesta. Eso es lo que consiguió Argentino de Quilmes en su partido presentación del campeonato, al derrotar con tanta justeza, como justicia, a un mezquino Deportivo Paraguayo. Un triunfo que se celebra por partida doble. Por haberlo conseguido sobre la hora y por el valor que cobra ante el primer objetivo cumplido, el de “ganar el primer partido que siempre es fundamental”. Costó y mucho. En parte, por los nervios del debut, también por el planteo cerrado del rival y además por la carencia de precisión para el armado del juego o en la definición de las situaciones propicias. Con tres delanteros de punta, el “mate” se mostró algo descompensado en el mediocampo. No obstante, son los riesgos que debe asumir un equipo que tiene la obligación de ser protagonista por historia y por la necesidad de salir de esta divisional. Una propuesta saludable, que necesita sus ajustes, pero que, seguramente, dará más satisfacciones, como decepciones. Con todos los “nuevos” en cancha, inclusive uno de los últimos fichajes (Aitor Goitea, el ex inferiores de Arsenal) entró en el segundo tiempo, al igual que Cristian Tello, para intentar dotar de mayor volumen de juego al equipo, Argentino fue al frente. Estuvo lejos de lucir, pero fue el único que quiso y justo en la jugada en la que el árbitro marcó el descuento, alcanzó su recompensa. El toque a la red de Diego Leguiza entregó el justo premio a ese dominio territorial que los dirigidos por Fernando Rizzo ejercieron en todo el desarrollo del cotejo. Sin demasiado juego asociado y quizás abusando del pelotazo a los de arriba, el elenco de la barranca quilmeña tuvo que que trabajar y mucho para poder quedarse con los tres primeros puntos del torneo.