Representantes del gremio de la sanidad, ATSA Quilmes, estimaron ayer que el paro en clínicas del distrito obtuvo entre el 70 y el 80 por ciento de acatamiento y señalaron que en caso de no haber respuestas a los reclamos que vienen sosteniendo, la medida se reiterará la semana que viene. Los dirigentes de ATSA Quilmes destacaron que el reclamo se centra en una suba del 30 por ciento en los salarios, que elevaría el sueldo de las enfermeras a 3.000 pesos. En caso que la respuesta no sea positiva, aseguraron que habrá un paro de actividades el 18 y 19 de agosto. Gerardo Romero, referente del gremio, sostuvo que se trata de una recomposición “razonable” y explicó que con lo que perciben actualmente los trabajadores sólo llegan a cubrir “quince días de sus gastos mensuales”. Presiones Por su parte, Mario Pipepich, dirigente gremial, afirmó que si no hay respuesta al reclamo, se hará una huelga de dos días y los empresarios “van a sentir la fuerza que tiene todo el movimiento obrero”. Además denunció presiones permanentes a los trabajadores, para que no realicen reclamos de este tipo, pero dijo que esa actitud de parte de los propietarios de las clínicas y sanatorios existe “los 365 días del año”. Solo se mantuvieron las guardias, no hubo tampoco personal en cocina ni en limpieza. “Las obras sociales han recibido aumentos y las prepagas también lo han hecho y no tenemos respuesta de nadie”, indicó Pipepich.