La simpleza en el juego y las facilidades para arribar al arco adversario fueron los conceptos que se fortificaron a los largo de los 90 minutos disputados en Campana. Y un estandarte se erigió como la principal figura: Diego Leguiza. El artillero estuvo en su máximo esplendor y convirtió tres tantos, de los cuales dos fueron de penal, para allanarle el camino a un visitante que ganó sin sobresaltos pese a que el rival de turno había conseguido un empate transitorio al promediar la etapa inicial.
Contundencia
Para Argentino fue una actuación ejemplar. Con solidez desde el mediocampo, no se complicó en ningún momento y dio las estocadas necesarias para sumar otros tres puntos.
A los 18 minutos fue Leguiza el que abrió el marcador desde los doce pasos. El delantero aprovechó las desconcentraciones de la última línea del dueño de casa, que obligaron al juez a cobrar el penal y así se decretó el 1 a 0.
Pero cuando parecía que el duelo iba a decantar en favor del Mate desde ese instante, la paridad se hizo presente con un gol de Sebastián Giardino a la media hora del compromiso. Sin embargo, el conjunto quilmeño no sintió el golpe y rápidamente volvió a estar arriba en el tanteador. Fue otra vez por Leguiza, que repitió la fórmula frente al arquero en la pena máxima.
Ya en el complemento, con el adversario sin ideas y con los nervios a flor de piel, Argentino sacó a relucir toda su fortaleza anímica. Por eso no extrañó que quince minutos antes del final sellara el 3 a 1 con un cabezazo inapelable y que, ya en la última jugada, Leguiza, ¿cuándo no? cerrara la goleada con una gran definición.
Fue un triunfo más para el Mate, que no se relajó con la vuelta olímpica y quiso más. Y quiere más, porque los récords están para romperse y ahora, ya con su nombre inscripto en la historia como uno de los que más victorias sumó de forma consecutiva, la idea es dejar a San Lorenzo en el segundo lugar y establecerse como el más ganador del fútbol nacional. La oportunidad se presentará la próxima jornada, cuando visite a San Martín, en la Barranca, lugar en el que se despedirá de la Primera D y le dará la bienvenida a su vigente categoría.