La lógica de que el partido se termina cuando el árbitro pita sumó un nuevo argumento a favor, luego de que Sportivo Barracas se quedara con el encuentro a falta de tres segundos. Cuando se jugaban los cinco minutos de tiempo adicionado, Emanuel De Porras marcó el único tanto del cotejo, a los 4.57 del alargue. Una jugada, un descuido y un punto que se escurrió entre las manos para Berazategui.
Transitaron los noventa minutos con más ganas de no perder que de ganar. Las figuras excluyentes del partido fueron los dos arqueros, con una gran atajada para cada uno, y Julián Bogao, que por arriba y por abajo sacó todo. El primer tiempo tuvo idas y vueltas constantes donde los jugadores del Naranja pudieron aprovechar algunos espacios, pero más por defecto de los rivales que por mérito propio.
La línea media se mostró muy presta a la presión alta y contó con la colaboración de los dos puntas. Este es el cambio más grandes respecto de la actitud del equipo en los partidos anteriores. Por el lado de Barracas, poco y nada. En el medio se mostró abierto, con los volantes distanciados y con poca capacidad de asociación. Casi nada del equipo que llegó a discutirle el liderazgo de la Primera C a Sacachispas.
El segundo tiempo fue exactamente igual, pero con un desenlace inesperado. Los de Bera habían bajado los brazos y esperaban el pitazo final cuando De Porras aprovechó la última y cruzó un fuerte remate. No fue un resultado justo, sin dudas, ya que el equipo porteño no hizo nada por llevarse algo más que un punto. Por lo menos hasta los segundos finales. Una dura enseñanza para el club de la región, que batalló todo el partido y que se quedó sin nada cuando sentía el punto de visitante ya era un hecho.