Ottorina Moresino llegó a la Argentina a los 5 años y vivió en Sarandí, Caballito y Quilmes Oeste. Se dedica a tejer pulóveres y cocinar, especialmente pastas, y disfruta ver películas subtituladas.
Para Ottorina Moresino no existe ninguna receta especial para llegar a los 100 años de edad, más que una vida sana y rodeada de cariño.

La abuela más querida de Quilmes Oeste festejó su centenario en Bernal, con la participación de familiares y amigos.

Nacida en Génova por casualidad, ya que sus padres fueron sorprendidos por la Primera Guerra Mundial en la península itálica, llegó a la Argentina con cinco años, luego de una travesía increíble por ultramar.

En la actualidad, a pesar de los "achaques" propios de su edad, la vecina se encuentra rodeada del afecto de sus dos hijas, Elena y Elina, cinco nietos y trece bisnietos, que la miman cada día. Aunque en la actualidad, vive junto a Elena y a su yerno Manuel.

En sus primeros años, vivió junto a sus hermanos y padres en Sarandí, donde ayudaba a su familia en una chanchería.

"Vivía cerca de lo que hoy en día es el Viaducto. Antes no había nada, sólo era una zona de quintas", expresó Manuel, esposo de Elena.

Posteriormente, Ottorina se trasladó al barrio porteño de Caballito junto a su marido y empezó a escribir su propia historia.

Un día en la vida de Ottorina

Manuel precisó que "mi suegra se levanta todos los días a las nueve y media de la mañana, desayuna y se pone a tejer. Le gusta mucho hacerles pulóveres a sus nietos y bisnietos, que la adoran y la respetan muchísimo". Otra característica de la genovesa es su habilidad en los asuntos culinarios.

"La mujer es muy buen cocinando. Lo mejor que le sale y lo más solicitado son las pastas. Que como buena italiana, tiene una gran habilidad para hacerlos y darle un buen sabor", resaltó.

Además, destacó "la exquisitez de sus postres".

Asimismo, Manuel valoró la energía de Ottorina y su carácter en a lo largo de su vida.

El festejo

Organizada por los familiares más directos de Ottorina, la celebración se realizó en el quincho del sindicato de los visitadores médicos de Bernal.

Allí, los casi 40 asistentes, entre los que se encontraban ahijados de la mujer, que no veía hace mucho tiempo, pudieron degustar de un rico catering.

Elena, la hija, reveló a este medio que "mi mamá se mostró muy contenta y sorprendida. Por suerte la tengo bien de salud. Ella siempre está con nosotros, se puede valer por sí sola, los únicos problemitas que tienen son la reducida audición y vista, aunque le gusta ver películas subtituladas", añadió.

Anécdotas

Manuel reveló que Ottorina posee miles de anécdotas, pero la que siempre resalta es el viaje en barco hacia la Argentina. "Ella se acuerda que fue un viaje largo, lleno de riesgos debido a que el océano se encontraba minado y a la altura de Brasil tuvo que estar en cuarentena debido a una epidemia", concluyó.