De arquero en Racing hoy juega de delantero en Huracanes de Bernal, en la categoría Superveteranos del torneo de la Organización Don Bosco. Dice que Ernesto Grillo y Oleniak son los técnicos que lo marcaron en su carrera
Siempre destinado a estar dentro del área, Marcelo Bolatti es un jugador de toda la cancha. Es que en sus comienzos en Racing se formó como un promisorio arquero, pero las vueltas de la vida lo llevaron a desempeñarse como delantero. Por eso, hoy luce como goleador de Huracanes de Bernal, conjunto que milita en la categoría Superveteranos del torneo de Organización Don Bosco.
El otrora estandarte de la Academia explicó que no podría dejar el fútbol, ya que es una parte fundamental en su vida: "Lo sigo sintiendo de la misma manera. Cada vez que vengo a jugar, vengo nervioso. Con ganas de ganar y de divertirme también. Cada partido es único".
A sus 50 años, señaló, además, que ya lleva una vida jugando con los mismos compañeros. "Seguimos jugando un poquitito para despuntar el vicio y somos los mismos hace bastante. A muchos los conozco desde la infancia y del barrio. Eso es algo muy lindo", precisó.
En tanto, el veterano contó cómo se dio su cambio desde debajo de los tres palos hacia el arco de enfrente: "Cuando no jugué más en Racing estaba bien físicamente, me gustaba correr mucho y aprendí de grande a jugar". "Igualmente cuando me toca atajar lo hago con muchas ganas, aunque prefiero salir y correr porque me divierte más", expresó.
Y confesó que a su edad es difícil cuidarse, aunque, en su caso particular, tiene la ventaja de ser profesor de educación física: "Soy profe, dirijo tres categorías de fútbol y voy para Pilar. Llego, como algo y vengo a jugar. Cuidarse sería otra cosa. Por ejemplo hay dolores que tendría que cuidarme más, pero a veces los tiempos del trabajo te complican".
Fútbol juvenil
En cuanto a su paso por la Academia, club del que es hincha, Bolatti comentó cómo fue su paso por la institución. "Empecé a jugar desde la pre novena hasta la tercera y pude estar en el Proyección 83' con Gustavo Costas, uno de los emblemas. Fue una experiencia muy linda", rememoró.
Y remarcó que eso conllevaba sacrificios: "Terminaba entrenando dos o tres veces por semana, después yendo al colegio y los domingos partido. A veces entrenaba con categorías más grandes por mi estudio y me manejaba en colectivo, no era fácil". Sobre su alejamiento del fútbol, reconoció que "me quebré el codo y abandoné". "No era como ahora, no había intermediarios y el no tener contactos me llevó al estudio", señaló.
Con respecto a sus técnicos, el portero devenido en atacante, mencionó de manera especial a Ernesto Grillo y Juan Carlos Oleniak. "Eran muy buenas personas y grandes jugadores. Después había muchos más entrenadores que eran del palo, pero de los que más me acuerdo es de ellos", destacó.