Un galpón ubicado en las calles Cerrito y 178, en Bernal Oeste, produce emanaciones pestilentes que llegan a sentirse hasta en Quilmes Oeste. Los habitantes de la zona pidieron que se clausure el lugar.

Vecinos de Bernal Oeste y de Quilmes Oeste manifestaron su cansancio por el funcionamiento de una grasería que emana olores nauseabundos y genera severos trastornos para los habitantes de la zona.

Se trata de una fábrica en la que los propios vecinos descubrieron una montaña de huesos, grasa y carne, acumulada -sin las mínimas normas de higiene- en galpón de grandes dimensiones. Totalmente indignados por no poder respirar tranquilos, denunciaron que el problema se acentuó desde hace dos semanas, cuando, producto de las elevadas temperaturas, el hedor empezó a crecer y a alcanzar varias cuadras a la redonda.

Cuando comenzaron a sentirse las emanaciones putrefactas, los frentistas desconocían con precisión de donde provenía. Se miraban entre ellos y se preguntaban cuál era el origen del repugnante olor que inundaba el barrio.

A partir de allí, comenzaron a barajar varias hipótesis, pero nadie sabía de dónde provenía. Según consignó La Mirada de Quilmes Oeste, los vecinos llegaron a pensar que provenía de la acumulación de basura que hay en la zona Oeste del distrito desde hace varios días.

Sin embargo, descubrieron que se estaban equivocando, porque el olor no provenía de las montañas de basura sino de una establecimiento cercano, precisamente de una empresa que fabrica grasa y aceites ubicada en la intersección de Cerrito y Calle 178, en Bernal Oeste.

En ese lugar se toparon con una postal totalmente asquerosa: en su galpón hallaron carne, grasa y hueso de animales muertos acumulados en una inmensa montaña. Esto provocó la indignación de los miembros de la comunidad, quienes observaban como camiones de gran porte depositaban los desechos de animales, que aparentemente sería vacas. “Entraban llenos y salían vacíos”, informaron.

La bronca por esta situación se vio reflejada en las redes sociales como Facebook, donde los vecinos volcaron toda su bronca por este problema. Por ejemplo, Claudio Sotelo puntualizó que “el nuevo olor que se siente en Quilmes no es basura, sino que son cadáveres pudriéndose”. Por su parte, Adriana Ledesma posteó: “Yo vivo en Quilmes Oeste y ese olor insoportable se sintió por mucho tiempo. Es realmente asqueroso”.

Finalmente, los habitantes de la zona solicitaron a la Agencia de Fiscalización y Control Comunal a que “realice las actuaciones pertinentes y establezca si es legal lo que esta empresa hace”.

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