El entrenador del Cervecero no encuentra explicación a la caída de su equipo en la presentación del torneo Final. "No supimos ser inteligentes", señaló la cabeza del grupo, que ya piensa en el cruce con Tigre
Por la forma de expresarse, la tarea de Omar de Felippe para explicar con fundamentos la derrota de su Quilmes ante Boca, en la Bombonera, fue más compleja que acaso la larga pretemporada afrontada por el plantel cervecero antes del arranque de este Torneo Final. Para el entrenador fue una labor épica encontrarle lógica a la caída por 3 a 2 a manos del Xeneize después de estar dos goles arriba en el tanteador. "La verdad que nos vamos con mucha bronca porque se hizo un buen partido, en general. Realizamos un muy buen primer tiempo, pero no supimos ser inteligentes para manejar el partido con el resultado a favor, nos metimos atrás y se nos dio vuelta la historia", aseguró la cabeza del grupo.
Sin entender lo que ocurrió, pero buscando respuestas en medio de la nebulosa, el técnico apeló a un par de conceptos. "Carecimos de inteligencia en manejar los tiempos, sostener con firmeza la pelota y ser un poco más anchos en el terreno", afirmó.
Y agregó: "Teníamos mucho espacio en la mitad de la cancha como para ir por los costados, y lo hicimos muy bien en el primer tiempo. Hasta encontramos mucho lugar para los delanteros en la descarga, pero no lo mantuvimos a lo largo de los 90 minutos y se pagó caro".
De Felippe puso en consideración la falta de astucia de su elenco para responder a los golpes que le propinó Boca, con una remontada difícil de repetir, algo que propició la fiesta del dueño de casa en la presentación de Carlos Bianchi en el banco de suplentes. "En estos partidos hay que tratar de imponerse, porque si vas ganando dos a cero tenés que tratar de manejar el trámite sin problemas", sostuvo.
Aun así, expresó: "Es verdad que a veces no se puede porque el rival no te deja, como ocurrió en el complemento, en donde Boca atacó todo el tiempo. Pero en el primer tiempo hicimos el trabajo que había que hacer".
Por lo pronto, el entrenador prefiere mirar para adelante y enfocarse en lo que vendrá. El calendario le impone una factible revancha a la vuelta de la esquina. El miércoles, Quilmes se verá las caras con Tigre, en el marco de la última fecha del Torneo Inicial, duelo que se había suspendido por la participación del Matador en la final de la Copa Sudamericana, el semestre pasado.