A partir de dos huellas dactilares, la bala homicida y los identikits que elaboraron las víctimas del robo. El fiscal Daniel Ichazo sigue la pista de éstas y otras evidencias para intentar localizar a los autores del crimen.
Los investigadores del crimen del capitán Rubén Fernández, el policía bonaerense asesinado ayer a la madrugada al defender a un vecino en Berazategui, buscan a los asesinos a partir de dos huellas dactilares, la bala homicida y los identikits que elaboraron las víctimas del robo.
Fuentes judiciales informaron a Télam que el fiscal Daniel Ichazo, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 1 descentralizada de Berazategui, sigue la pista de éstas y otras evidencias para intentar localizar a los autores del crimen.
Según explicaron los voceros, en primer lugar, la Policía Científica logró levantar dos huellas dactilares en el auto de la víctima del robo.
"El Volkswagen Gol del dueño de casa fue tocado por al menos uno de los delincuentes. Esperamos ponerle nombre y apellido a esas dos huellas en las próximas horas o que sirvan para un futuro cotejo con algún sospechoso que sea detenido", dijo a Télam uno de los investigadores judiciales consultados.
Otra prueba científica que podrá utilizarse en caso de secuestrar el arma usada en el hecho es la bala homicida, que ingresó por el estómago y le cortó al policía la arteria aorta ocasionando así la hemorragia que le provocó la muerte, según detallaron las fuentes consultadas.
Esa bala, calibre .380, fue extraída en la operación de autopsia y en el futuro será apta para un cotejo balístico, al igual que las vainas servidas encontradas en la escena del crimen.
Además, los investigadores cuentan con algunos identikits, ya que tanto el vecino asaltado que estuvo retenido por uno de los delincuentes en el garaje, como su esposa, que ingresó a la casa con dos de los cómplices, realizaron ante la policía dictados de rostros de los sospechosos.
El fiscal Ichazo también ya determinó que el automóvil Volkswagen Bora en el que se movilizaban los ladrones y que luego fue encontrado incendiado en cercanías de la villa Los Alamos de Quilmes, fue robado dos días antes del hecho en el partido bonaerense de Almirante Brown.‹
La policía ya realiza tareas de inteligencia en ese asentamiento ante la sospecha de que los autores del crimen del suboficial que trabajaba en la Jefatura Departamental Quilmes vivan o frecuenten ese lugar.