Titular del Foro de Seguridad de Bernal aseguró que trabajan para “caciques”, adultos con antecedentes penales que buscan así evadir el control de la Justicia. Utilizan a las chicas para vender drogas y a los pibes para robar.
La reciente detención en Quilmes de dos adolescentes involucrados en diferentes hechos policiales, puso en alerta a un grupo de especialistas en seguridad que trabaja en el distrito, sector desde el que informaron “un incremento en la cantidad de delitos protagonizados por menores de edad”, situación que provoca “miedo e indignación en los vecinos”.
La delincuencia juvenil no es un tema nuevo sino que -por el contrario- es una problemática de larga data que azota el territorio de Quilmes y la región. Sin embargo, hasta el momento nadie había hecho una descripción de la estructura delictiva que se esconde detrás de los menores delincuentes y, tampoco, del modus operandi que utilizan para delinquir en la zona.
En diálogo con este medio, Angela Colman -delegada del Foro de Seguridad de Quilmes y presidenta del Foro Vecinal de la comisaría 2da. de Bernal- explicó las principales características que tiene esta faceta de la inseguridad.
“Ante este tipo de situaciones, lo principal es no callarse ni tener miedo. La gente le tiene terror a los pibes y no los denuncia porque saben que, los mismos que le robaron, entran y salen con los padres a las pocas horas de que los agarraron”, aseguró.
Colman, quien trabaja con el respaldo del Ministerio de Seguridad provincial, también describió cómo este aparato delictivo opera en Quilmes. “La mayoría de los menores que salen a delinquir trabajan para ‘Caciques’, como se los denomina a los mayores que impulsan y utilizan a los chicos para cometer los delitos que ellos mismos no pueden realizar”, sostuvo. Según la especialista, aquellas personas que reciben el nombre de “Caciques” son adultos con antecedentes penales que se vuelcan a la corrupción de menores porque no tienen otra opción delictiva, ya que la Justicia los controla para que hagan una correcta reinserción social. A su vez, sostuvo que en esta red mafiosa participan reclusos que son beneficiados con salidas transitorias y que, en sus días fuera de la cárcel, sacan a la calles a sus “soldados” para cometer hechos delictivos.
“En el caso de Villa Itatí, por ejemplo, donde venimos haciendo un estudio desde hace varios meses, descubrimos que los Caciques usan a las mujeres adolescentes -de entre 11 a 14 años- para la venta de drogas, mientras que a los varones de esa franja los utilizan para robar”, afirmó.

Droga
La droga y la delincuencia juvenil van de la mano. “Hay una gran masa de menores delincuentes que sufren una importante adicción a la pasta base. Desde la zona de Bernal, descubrimos que los pibes salen a robar hacia otros barrios, pero cuando están muy afectados por el paco no se dan cuenta lo que hacen y roban por acá, a sus propios vecinos”, aseveró la referente quilmeña de seguridad. Los llamados Caciques, aprovechan el poder adictivo y destructivo de esta droga para tener de rehén a los menores, quienes son capaces de hacer cualquier cosa para consumir una nueva dosis de pasta base. 

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