Después de que Ricardo Caruso Lombardi amenazara con irse de Quilmes porque siente que el equipo es perjudicado por los árbitros, los dirigentes del Cervecero se reunieron con el entrenador y llegaron a un acuerdo para que continúe en el cargo. Ayer por la mañana, el plantel retornó a los entrenamientos con vistas al partido del próximo domingo ante River y Caruso estuvo en la práctica. Cuando la semana pintaba tranquila, por el empate en cancha del Bicho y el rendimiento del equipo, Caruso se encargó de alterarla con sus fuertes declaraciones. Tras el empate frente a Argentinos, el entrenador de Quilmes habló con el dirigente Facundo Fernández para decirle que se iba, que no aguantaba más, pero el problema fue que el técnico hizo pública esa catarsis. El entrenador estaba muy caliente con los arbitrajes, porque siente que perjudican a Quilmes, y ése fue el foco de la charla del domingo en la reunión que mantuvo con la Comisión Directiva cervecera. El técnico les pidió a los dirigentes que hicieran todo el esfuerzo posible para que los árbitros que dirijan a Quilmes lo hagan correctamente, pero como esto es imposible de garantizar, los integrantes de la CD solo aseguraron que harán lo posible para que los jueces que le toque al Cervecero sean de primera línea. Y Caruso aceptó seguir al frente del plantel. Ayer por la mañana estuvo en la práctica y mientras el equipo entrenaba en el campo auxiliar, el entrenador mantuvo una reunión con el consejo de fútbol cervecero. Después del entrenamiento, el técnico de Quilmes afrontó los micrófonos de la prensa y habló de todo lo que sucedió: “Yo el viernes charlé con el hijo de Aníbal y le dije que mi intención era irme. Hay cosas externas que no me gustan. El sábado no hablé con nadie. El domingo me llamaron los directivos a la noche, hablamos y me dijeron que lo llamaron los referentes del plantel, me gusta el apoyo del plantel. Los dirigentes me pidieron una reunión, y hablamos. Yo no dije que renunciaba, no me tengo que hacer cargo de algo que no dije”, señaló Caruso. Y se metió con los arbitrajes: “No quiero que nos perjudiquen, si nos vamos al descenso que sea por nosotros. Yo sabía donde me metía, pero no que no me iba a cobrar nada. No busco excusas como dijo Lamolina, los penales se vieron, a mí me duele lo que dijo Pancho. Tres partidos no nos cobraron nada, no es así. ¿Qué es más fácil? ¿Callarse la boca?. Yo no me callo nada, soy así”. En este sentido, el entrenador del Cervecero señaló: “Espero no sigan perjudicando a Quilmes. No pedimos que sean perfectos, porque todos nos equivocamos. Pido que mejoren la calidad de los arbitrajes. Yo quiero morir de pie, pero no me hagan morir si no tengo el remedio para curarme. Siempre defienden al que se equivoca acá”. Y volvió a referirse a Lamolina. “Quiero que me reconozcan la verdad, porque los penales fueron penales, la expulsión no tuvo nada que ver. No quiero que me digan vos sabés donde te metiste, como dijo Lamolina, que también dijo que ponía excusas porque no podía sacar al equipo adelante”, contó.