Las necesitan para que la policía intervenga a raíz de los robos que afectan a chicos de los colegios Buckingham y El Socorro. También por las peleas a la salida de los boliches y las picadas en la avenida Savio.
Vecinos de Quilmes Oeste lograron que las autoridades municipales coloquen cuatro cámaras de seguridad, hartos de convivir con los robos a toda hora y con las peleas a la salida de los boliches.

La instalación de los dispositivos fue motivo de alivio para los frentistas ya que los consideraron como fruto de la perseverancia tras ir numerosas veces al Concejo Deliberante.

En diálogo con El Quilmeño, Valeria Bignami, la impulsora de la iniciativa, confesó que "tuve que trasladarme en numerosas oportunidades a dialogar con autoridades legislativas y ejecutivas para que se decidan a instalar las cámaras".

Consultada por las razones que la motivaron a realizar los numerosos reclamos, Bignami, una de las administradoras de la página de Facebook Quilmes Denuncia, subrayó que "vivimos en una zona absolutamente violenta".

"La inseguridad se genera a partir de tres cuestiones puntuales: los robos, las peleas que se producen en las salidas de los boliches de la zona y las picadas en la avenida Savio".

Con respecto a los asaltos, puntualizó que se dan de distintas manera. "Por un lado, tenemos los ataques de los motochorros, y por el otro, el típico asalto en la vía pública, en la que son víctimas los vecinos, pero sobre todo los chicos que asisten a las escuelas de la zona", declaró.

En lo que concierne a los robos a bordo de motocicletas, reflexionó que "los vecinos tienen miedo en circular por las calles y cuando visualizan dos hombres sobre una moto prestan atención. El vecino ya tiene mucho miedo porque la mayoría de los robos son con esta modalidad", agregó.

Asimismo, en relación a los robos de los alumnos, describió que "los principales afectados son los alumnos de los colegios Buckingham y El Socorro".

En este sentido, manifestó que "a los chicos les roban los celulares y hasta en algún caso, todo lo que tienen en la mochila. Como si fuera poco, también le roban a las madres que aguardan por sus hijos a la salida de las escuelas", agregó.

Es tanto el temor que tienen los vecinos, que cuando tienen que trasladarse a las paradas de los colectivos, para dirigirse a sus respectivos trabajos, "deben tomar un remís por pocas cuadras", puntualizó.