Delincuentes tomaron de punto a un comerciante quilmeño que, en tan sólo doce meses, sufrió 16 robos a mano armada en una panadería y un kiosco que tiene sobre la avenida La Heras, frente a la sede de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) de Quilmes Este; y, cansado de los hechos de inseguridad, amenazó: “Si sufro un nuevo asalto voy a cortar la avenida todos los viernes hasta que la policía me dé una solución”. Los cifras son escalofriantes. Desde que abrió hace 17 años, el kiosco soportó 50 robos y la panadería, con 14 de antigüedad, fue asaltada en 38 oportunidades; un total de 88 hechos de delincuencia. Gustavo Estévez, el comerciante afectado, colocó un cartel irónico en la puerta de uno de sus locales con la leyenda “Felices 50 robos”. Al ver extraño aviso, el comentario de los clientes era repetitivo. “Acá es normal, pasa seguido y a nadie le importa”, manifestaban sin sorprenderse por la grave situación. Con el hecho más reciente, Estévez estalló de ira porque en el último mes afrontó 4 atracos, uno por semana, y, a raíz de la impotencia y la indignación, cruzó su camioneta en la avenida Las Heras al 100 para cortar el tránsito y los vecinos se sumaron en apoyo al reclamo. “Estaba desesperado, tenía una botella de alcohol en la camioneta y pensé en prender fuego mi vehículo para que alguien se dé cuenta de mi situación y me ayude. Si la policía me hubiese querido sacar a la fuerza, les iba a prender fuego un patrullero”, confesó el comerciante con un tono de resignación en la voz. Y agregó: “Ya no sé qué hacer, en estas semanas me pusieron 5 veces un revolver en la cabeza. Si esto no cambia, voy a seguir cortando el tránsito hasta que no me roben más”. Historia repetida La historia de este comerciante no es nueva. Ya en 2001 interrumpió el paso de autos en Las Heras por el mismo motivo y también en octubre del año pasado, cuando las autoridades policiales le prometieron un solución. Sin embargo, la situación no cambió y Estévez repitió su método de protesta. “Desde marzo del año pasado hubo 18 robos y 16 fueron en mis locales. No sé que pensar porque los delincuentes se ensañaron conmigo”, deslizó. Según mencionó, los malvivientes que roban son de las inmediaciones e, inclusive, son reconocidos por la policía. “Tengo todos los videos y los ladrones se repiten, son de la zona. A el último lo seguí y se metió en su casa a unos 600 metros de acá”, reveló. Luego del último hecho, le prometieron custodia policial de lunes a sábados, por la tarde. “No creo que alcance porque sufrí robos los domingos y también en la mañana. Pero siempre guardo una esperanza de que esto mejore. Hoy (por ayer) tengo un policía en la puerta, mañana no se si estará”, sostuvo Estévez.