Vulcanóloga
y geóloga
de Bernal
recomendó
no utilizar
agua para
removerlas,
advirtiendo
que de lo
contrario se
activa
su poder
pulidor y
abrasivo
A partir de la constante llegada al área metropolitana de la ceniza volcánica originada en la erupción del volcán Puyehue, una geóloga y vulcanóloga residente en Bernal dio una serie de consejos sobre cómo limpiar los lugares donde se ha depositado, indicando que “hay que limpiar con una escoba o un plumero, pero nunca con agua, porque enseguida el actúa el poder pulidor y abrasivo” que tienen las cenizas. La erupción del volcán chileno Puyehue -el pasado sábado 4- viene generando múltiples trastornos en Villa La Angostura y San Carlos de Bariloche. Pero las cenizas llegaron también a Buenos Aires, depositándose sobre todas las superficies, y provocando la reiterada suspensión de los vuelos. La vecina de Bernal, vulcanóloga y geóloga del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), Patricia Sruoga trabaja conjuntamente junto a otros colegas en el Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR) donde realiza los estudios básicos de los episodios volcánicos. Sruoga, de vasta experiencia en el tema y vulcanóloga que actualmente estudia la actividad del volcán Maipo, enfatizó la necesidad de información que la gente necesita para “convivir con el problema y no agarrarse la cabeza ni ser extremista”, según expresó, ya que brindó recomendaciones en torno a lo que un vecino debe hacer cuando se encuentra con polvo volcánico en su casa: “Lo primero que aconsejo es que se limpie y se recoja con una escoba o un plumero, pero nunca intentar limpiar con agua ni con mangueras porque enseguida actúa el poder pulidor y abrasivo que ralla o daña cualquier superficie, y de hecho, los chilenos y mendocinos que tuvieron la erupción de 1932 utilizaban la ceniza volcánica para pulir objetos o para limpiar por el poder abrasivo tipo puloi; y lo segundo es que evitemos las señales de alarma, dado que este tipo de ceniza no es nociva, hay otros volcanes que sí emiten sustancias tóxicas como el arsénico y el flúor, pero en este caso no causa la muerte ni enfermedades, a menos que la persona que sea alérgica o tenga alguna enfermedad respiratoria, donde pueden aparecer molestias mínimas”. Sruoga tomó muestras de la ceniza caída sobre Bernal en un recipiente para su estudio. Cuando la examinó detectó que la composición de la ceniza del volcán Puyehue contiene en un 90 por ciento vidrio en forma de trizas vítreas con pómez, cuyo tamaño oscila entre 6 y 400 micrones y el 10 restante se trata de partículas fragmentadas de cristales, donde se destaca el cuarzo. Según la profesional, estas partículas de vidrio no son nocivas ni peligrosas para la salud, sobre todo cuando arriban a los lugares aislados del volcán, como la provincia de Buenos Aires ya que el la aislamiento eólico que produce el viento hace que las partículas se vayan desintegrando, en función de la cantidad de ceniza que cae desde el volcán y que pasa por sus zonas cercanas, ya que a medida que se alejan las cenizas, más desintegración hay de los materiales.