Amparados en la oscuridad de las calles de la zona, los delincuentes tienen a maltraer a la población con amenazas con cuchillos o armas de fuego. Se mueven en grupos de dos o cuatro personas.
"Tenemos rejas por todos lados, parece que estamos en una cárcel", expresó Mabel, una abuela de 70 años, para explicar las medidas de seguridad que debe adoptar con el fin de protegerse del delito que acecha a Quilmes Oeste.

La abuela, al igual que todos los vecinos que vive sobre la calle Lisandro de la Torre, entre República del Líbano y San Juan, fue blanco de los malvivientes que, amparados por la oscuridad, le desvalijaron un galpón.

"Yo escuché varios ruidos en el techo de mi casa. Eran de pisadas. Luego, sentí cómo se llevaban todo lo que tenía en el galpón", recordó la mujer.

El testimonio se tornó más desgarrador al demostrar el desamparo y la soledad que sintió en ese momento: "Tuve mucho miedo, no sabía qué hacer, tenía miedo a que bajen a mi cuarto y me maltraten", reveló.

"Soy una abuela sola - continuó - mi única compañía era mi perro rottwailer que falleció hace poco. Él, cuando sentía un movimiento raro en mi vivienda, se ponía a ladrar y ahuyentaba a los ladrones".

Ante este clima de miedo que genera la falta de medidas de seguridad por parte de las autoridades gubernamentales y policiales, Mabel confesó que debe "encerrarse" en su propia casa.

En la misma línea, comparó a su vivienda con una prisión: "Tenemos rejas por todos lados, parece que estamos en una cárcel".

Calles oscuras

Por otro lado, señaló que "las calles están muy inseguras debido a la presencia de numerosos delincuentes".

"Ellos (por los ladrones) se mueven tranquilamente por las calles. Amenazan atacando con armas de fuego o cuchillos", vociferó, al mismo tiempo que reiteró que "tenemos mucho miedo".

Además, precisó que "se mueven en grupo de dos a cuatro personas".

Al respecto, Mabel puntualizó que el pésimo estado de las luminarias ayuda al accionar de los malvivientes: "La calle Lisandro de la Torre, entre República del Líbano y San Juan, de Quilmes Oeste, no posee la iluminación que corresponde. Esto posibilita que los delincuentes actúen sin miedo".

La abuela describió que "las lámparas de las columnas de alumbrado no se encienden perfectamente; y como si fuera poco, los postes están oxidados, con riesgo de caerse en cualquier momento".

"La zona se convierte en una boca de lobo y por eso llamé a la Municipalidad de Quilmes para que hagan algo. Pero no pasa nada y todo sigue igual", lamentó la abuela.i