En las últimas semanas aumentaron los hechos delictivos, que tienen como objetivo los locales de la popular avenida. Críticas al servicio de Control Urbano dispuesto por la Municipalidad.
Desde hace dos meses, los comerciantes del Centro de Berazategui se encuentran en estado de alerta por la creciente ola de inseguridad que afecta a toda la zona de la Avenida 14 y sus alrededores, donde se registró una seguidilla de robos tanto en horario de trabajo, como así también de noche cuando se frena la actividad.
Los trabajadores ya no saben como contrarrestar esta situación. Para colmo, el deficiente servicio de seguridad que aporta la municipalidad de Berazategui "hace agua" y no logra evitar que se multipliquen los hechos protagonizados por vándalos y delincuentes. En diálogo con este medio, Gustavo Penas -un importante operador inmobiliario de la calle 147- relató cómo los dueños de los locales son víctimas de constantes ataques. "Están robando mucho de noche, pero también de día. Esta semana, una banda entró a robar en la casa de comidas rápidas a mano armada".
"Cuando hablas con los comerciantes de la zona, te enterás de lo que está pasando. Esto empezó hace dos meses más o menos. Lo más preocupante pasa de noche", remarcó.
Asimismo, describió: "Rompen muchas vidrieras para robar lo que hay en exhibición. También se meten por claraboyas y saquean los locales. En 147 y 14, rompieron el vidrio de la casa de computación y se llevaron una notebook. A la blanquería que está muy cerca de ahí le pasó lo mismo, pero no llegaron a sacarle nada. A la relojería y el local de ropa les tocó misma suerte", sostuvo.<ô
A plena luz
Según Penas, "la mayoría está poniendo alarmas". "Yo no lo dudé y mandé a instalarme un sistema de alarmas. No quería esperar a que me toque a mi también", remarcó.‹
La problemática de los comerciantes de la Avenida 14 que se encuentran más alejados se trasladó hacia el Centro. Históricamente, los locales fuera del casco céntrico sobre ese corredor eran los que más sufrían; y con un modus operandi similar.
Siempre, los robos se repetían en el horario de la primera mañana, es decir cuando los locales abren sus puertas -entre las 8 y las 9-, y en lo que se llama "el corte", cuando muchos cierran por algunas horas de la tarde, pero otros tantos siguen trabajando.
En esas franjas, el flujo de transeúntes, clientes y comerciantes baja considerablemente. Entonces, los delincuentes aprovechan y se meten a los negocios.