Vecinos de Quilmes volvieron a manifestar la impotencia e indignación que les provoca ser testigos del avance de las obras de construcción de un barrio privado, en el predio de la ex Rhodia, pese a que los planos presentados por la empresa han sido rechazados y los trabajos deberían estar paralizados. Esta semana, la llegada de una ambulancia y un patrullero custodiando a trabajadores de las empresas proveedoras de los servicios de agua, cloacas y electricidad no pasaron desapercibidos para los frentistas de Primera Junta, Dorrego y Mitre, quienes vieron cómo, “a pesar de estar inhabilitada la obra para avanzar con la instalación de un barrio privado en el terreno, los empleados de las firmas AySA y Cosugás trabajaban con total libertad”, apuntaron los lugareños. “Siguen construyendo con total impunidad. No les importó que la Autoridad del Agua no les permitiera avanzar con las obras, que los planos estén desaprobados, que los estudios de impacto ambiental fueran negativos o lo que en algún momento haya manifestado la Municipalidad. Acá la realidad es que siguen trabajando a la vista de todos los vecinos como si nada les importara. Ahora están haciendo las conexiones cloacales y en lugar de hacer los trabajos correspondientes a la extensión de la red, la están conectando a la ya existente que está saturada, o sea que los vecinos vamos a vivir perjudicados con desbordes cloacales”, indicó María, una de las denunciantes. Los vecinos se preguntaron entonces: “¿Cómo es posible que un emprendimiento sin sus planos aprobados, pueda ser materia de obras por parte de prestadoras que, se supone, operan haciendo conexiones sobre quienes pueden acreditar la legalidad de una obra?. Esta, por ahora, no la tiene. O por lo menos, eso dice la comuna”, aseveraron. “Los inconvenientes que significa la construcción del barrio para la zona son muchísimos. No sólo está en peligro uno de los pocos pulmones de la ciudad, se ha alterado el cauce natural de un arroyo que lo atraviesa, y además, no se están acondicionando los servicios para abastecer a todos los vecinos, por lo que está todo saturado”, destacó María. Según indicó la vecina, “es una lucha de años y sin embargo, pese a que todos los estudios dan la razón a lo que nosotros denunciamos, sigue la obra. Acá no sólo los vecinos de Ezpeleta estamos siendo perjudicados, sino también mucha gente que desconociendo esta realidad ha depositado su confianza en esta empresa y comprado su terreno. Los propietarios de las parcelas, muchos de los cuales ya han empezado a construir, también sufrirán de servicios saturados y cloacas desbordadas. Desde que están haciendo el country, tres transformadores han explotado en el barrio por sobredemanda de energía”. Cabe recordar que desde un principio los residentes de Quilmes comenzaron su lucha contra el emprendimiento en defensa de lo que hasta el momento se había considerado para el distrito como una Reserva Natural, gracias a la gran cantidad y diversidad de especies de árboles, dispuestos en los 58 mil metros cuadrados que ocupa el predio.
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