Dos individuos armados asaltaron a una combi de la empresa Vans del Sur en Matienzo y Monroe en Quilmes y despojaron de sus pertenencias y documentaciones a los pasajeros, e inclusive intentaron cortarle un dedo al chofer para robarle la alianza tras desconectar el sistema de radio de las camionetas, en un robo que incluyó un secuestro del vehículo. Asimismo, 24 horas después del robo, uno de los pasajeros caminó hasta Belgrano y Brandsen para subirse a la combi junto a su padre, y cuando llegó a la parada estaba uno de los delincuentes que atacó a la camioneta. Si bien el ladrón, de 26 años, moreno y de contextura robusta, según indicaron, amenazó en un primer momento al padre de la víctima, sin mediar palabra huyó por Alison Bell. Por tal razón, desde la empresa tomaron la medida de que la camioneta asaltada no realizara su recorrido habitual el próximo lunes como señal de prevención contra la inseguridad. El hecho original se produjo el jueves, a metros de la autopista Quilmes- La Plata alrededor de las 6.30 de la mañana, cuando una combi con aproximadamente 15 pasajeros que se dirigían hacia la Capital fue abordada por dos individuos -aparentemente drogados- que simularon ser pasajeros. Así, con armas de fuego despojaron de celulares, notebooks, billeteras, bijouterie y la documentación de identidad de los ocupantes. Según el relato, se comportaron de manera muy violenta, amenazaron a las mujeres y les pegaron culatazos, al tiempo que le exigieron al chofer que hiciera un recorrido por una villa cercana para que definitivamente se pudieran llevar todas las pertenencias de los pasajeros y el conductor. Se repite Si bien el hecho no dejó heridos, la mayoría quedó en estado de shock y fueron asistidos en el Hospital de Quilmes por los culatazos, mientras que algunos decidieron hacer la denuncia en la Brigada de Investigaciones de Quilmes, dado que la misma modalidad se habría realizado anteriormente hace pocos días pero con una combi de otra empresa. Según detallaron vecinos de la zona, los individuos que abordaron a la camioneta, se hacían pasar por pasajeros, y realizaban varios viajes normales durante la semana, para estudiar los movimientos de los choferes y de los ocupantes para poder robarlos sin levantar sospechas.