LOS JUGADORES SE MANIFESTARON CON NOTABLE ENTUSIASMO
El capitán Pablo Garnier, figura de Quilmes, dijo que “ganamos bien y ahora tenemos la semana para entrenar más tranquilos (Quilmes vuelve a entrenar el lunes a las 9,30)”. Consideró que los debutantes anduvieron bien y que ganar sin Caneo había sido muy importante, porque demostró que hay mucho recambio. Germán Mandarino estuvo por primera vez frente a su ex club, lo que “fue muy extraño”. Pero respecto a Quilmes, dijo que “el equipo presionó bien” y sobre una jugada dudosa en la que le cometieron un presunto penal dijo que “me tocaron, fue penal]”. Jacobo Mansilla, que fue reemplazado, sintió un tirón en una pierna y cree que puede ser una distensión: “Nunca me había pasado. El martes me revisan”. La hinchada de Quilmes acudió en gran número para acompañar al equipo en su vuelta al estadio Centenario, alentándolo en todo momento, lo que motivó a que el técnico Ricardo Caruso Lombardi dijese con su habitual chispa que “la orquesta está tocando en todo su esplendor”, una prueba más alegre noche que vivió el pueblo cervecero. Por último, el uruguayo Esteban Martínez, autor del formidable golazo de tiro libre que fue el segundo de Quilmes, se desquitó de las burlas que le hicieron sus compañeros desde hace bastante tiempo atrás, por su escasa suerte en la hora de hacer efectivos los tiros lib re. El apodo que le pusieron es el de “Casi gol” Martínez, pero esta vez se mostró eufórico al decir que “les tapé le boca a varios”. Lo cierto es que fue una noche de felicidad completa para el equipo de Caruso Lombardi.