El mediocampista se refirió al certamen y aseguró que lo más lindo pasa por “encontrarse con gente amiga y ex compañeros para tratar de pasar un momento feliz un sábado a la tarde”.

Carlos Castillo se distinguió como jugador profesional en Argentino de Quilmes, club en el que militó alrededor de siete años entre finales de los 70' y principios de los 80'. Con una marca un tanto menos férrea que antes, ahora despunta el vicio jugando para La Ribera Senior, en el torneo Master de la Organización Don Bosco.

El mediocampista se refirió al certamen y aseguró que lo más lindo pasa por "encontrarse con gente amiga y ex compañeros para tratar de pasar un momento feliz un sábado a la tarde". En ese sentido, indicó que el objetivo se cumple tanto adentro como afuera de la cancha: "Nos podemos divertir sanamente, jugar y pasarla bien, pero también algo principal es el tercer tiempo, donde compartimos un asado y contamos anécdotas".

Por otra parte, destacó la cantidad de gente que se compromete para jugar. "Todos los que nos dijeron vienen a cada uno de los partidos. El hecho de estar punteros también ayuda e incentiva", comentó. Además, bromeó respecto a la dinámica actual que exhiben en el campo de juego: "Antes bailábamos rock, ahora es ritmo de bolero. Pero al ser todos de la misma edad estamos en la misma posición. Lento, pero a veces se juega mejor que en otras categorías".

Cachi no ocultó que los enojos siguen a flor de piel dentro de la cancha al afirmar que "uno dice que viene para tratar de divertirse, pero es mentira". "El juego, el roce, muchas veces te lleva a estar caliente o poner una patita de más. Uno a veces se enoja demasiado", remarcó. Sin embargo, aseguró que es normal que eso ocurra. "Es lindo porque el fútbol es así. Es sanguíneo, es contacto. Eso te lleva muchas veces a tener algún entredicho con alguno", detalló.

Trayectoria

El veterano, de 59 años, no sólo pasó por Argentino de Quilmes, sino que también vistió las camisetas de Banfield, Villa Dálmine, San Telmo y Berazategui. A la hora de elegir un momento en su carrera, no dudó en señalar el ascenso con el Mate en 1976. "El sacrificio trajo cosas lindas porque ascendiendo se coronó todo el trabajo del año. Eso fue hermoso porque salir campeón no sale todo el mundo, así que fue un broche de oro", expresó.

Castillo rememoró también una anécdota que delata la precariedad de aquellas épocas: "Cuando estuvimos concentrados para jugar las finales en el Viejo Gasómetro nos concentraron en una casaquinta con colchones en el piso, cocinándonos nosotros un churrasco con fideos con manteca". Más información en www.diario popular.com.ar/contenidos/donbosco.html.