Miguel Silveira compartió plantel con Marcelo Tinelli cuando iniciaron sus carreras en San Telmo.
Miguel Silveira tiene 53 años, prácticamente el mismo tiempo que lleva ligado al fútbol. En un principio, este lateral derecho despuntó en las inferiores de San Telmo, donde llegó a ocupar un lugar en el banco de suplentes, forjó un sentimiento e incluso se dio el gusto de compartir equipo con el reconocido Marcelo Tinelli.
Sin embargo, a pesar de aquel pasado, hoy disfruta desde afuera de la línea de cal, como director técnico de La Ribera, conjunto que milita en el torneo de Superveteranos de Organización Don Bosco.
Al respecto, expresó que "esto me sigue dando muchas alegrías porque el fútbol para mí es todo en la vida". "A la edad que tengo, poder dirigir a gente mayor es un orgullo", remarcó.
Para explicar cómo llegó al equipo, reveló que "acá me trajo Willy Fontana, un amigo que conocía hace mucho, que lamentablemente está fallecido, pero fue el gran actor de todo el grupo". "Fue el formador de La Ribera y ahora lo sigo con orgullo porque somos gente que nos conocemos hace 25 años", contó, mientras recordó a un viejo compañero.
Al ser consultado por su rol de DT, Silveira valoró el compromiso de sus conducidos: "Les agradezco a todos porque me respetan de una forma que no se puede creer. Estoy dirigiendo con gente grande y que me respeten es algo extraordinario". "Al respetarme, las decisiones las tomo yo y el que está bien juega. No hay estrellas acá, somos uno para todos y todos para uno", sintetizó.
Y dejó en claro que su lugar está en el banco de suplentes: "Estoy como para jugar, pero no se puede manejar afuera y estar adentro". De todos modos, reconoció que "cada tanto en cancha chica despunto el vicio". "Somos gordos, estamos viejos y uno quiere jugar porque el fútbol es lo más lindo que hay en la Tierra. Después de las mujeres", enfatizó.
Asimismo, consideró que no sólo se busca divertirse, sino que "la llama siempre está encendida y va a estar en cualquier lado". "Nos calentamos como si tuviéramos 20 años, insultamos al árbitro y queremos ganar", remarcó. "El año pasado salimos terceros y es un mérito porque son cuatro zonas de 30 nuestro campeonato", exclamó.
Trayectoria
El otrora marcador de punta tuvo un paso por San Telmo entre 1975 y 1981, donde estuvo en las inferiores y llegó a integrar el banco de relevos en Primera. Por eso, admitió que "cuando vos jugás en inferiores de un equipo, los colores te tiran un poquito y te quedan para siempre".
Sobre sus recuerdos en el Candombero, puso como máximo logro "el haber llegado a Primera".
"Aunque no debuté, llegar al banco es lo más lindo que me pasó. Había muchos jugadores buenos en ese momento y faltó un poquito de suerte o la ayuda de alguien porque antes no había representantes", expresó.