UN TRIUNFO DE FENIX LO ALEJARIA EN LA CIMA DEL TORNEO
El cambio de timón para intentar dar el golpe en el tramo final del campeonato y quedarse con el ascenso directo no surtió un efecto inmediato o bien, dejó pasar una de las pocas chances que le quedan para alcanzar la meta de superar a Fénix (juega hoy y de ganar sacará seis puntos de distancia, con 15 en juego) en la tabla. En el debut de Guillermo Szeszurak como técnico, Argentino de Quilmes no pasó del empate en cero, al presentarse de visitante ante Juventud Unida. Estuvo más cerca de ganarlo, convirtió un gol en el final y le fue anulado en una polémica decisión del árbitro Gonzalo Filomeno, pero lo fundamental es que no se notó una modificación sustancial desde lo futbolístico. En el mediodía del domingo pasado, el Mate produjo otra actuación poco convincente ante un rival que sólo ofreció pelea en el mediocampo, disputar la tenencia de la pelota en todos los sectores de la cancha y un arquero que respondió en las pocas veces que fue llamado a intervenir. El empate, de esos que no suman, se ajustó a lo poco que entregaron ambos equipos, aunque el lamento haya viajado a la barranca quilmeña.
Cambio de nombres Los cambios de nombres (algunos de urgencia, como la baja de Leonel Rojas en defensa por una operación de apendicitis) y los tácticos que implementó el “Bufalo” Szeszurak, en relación al esquema y los apellidos que disponía el ex entrenador Fernando Rizzo, casi que no se tradujeron en el rendimiento de Argentino en la igualdad ante el combativo Juventud. Línea de 4 en el fondo, la reaparición de Cristian Tello y la vuelta de Guillermo Rodríguez tras la lesión que le impidió estar en los últimos partidos, modificaron poco este presente de un equipo que se nota golpeado en lo anímico. Las posibilidades matemáticas indican que conseguir subir a la “C” está al alcance de la mano, pero la realidad parece mostrar lo contrario. Hay una sensación de “sólo un milagro” permitirá que el Mate dé la vuelta olímpica, después de tantas frustraciones. Se viene Argentino de Rosario en Alsina y Cevallos. Sin dudas, no queda otra que ganar y esperar que los resultados ajenos ayuden para encarar las cuatro fechas que restarán con alguna ilusión de ascenso. De otra manera, habrá que lucharla desde el octogonal y aspirar a jugar la Promoción, en lo que sería el Plan “B”, ese que dirigentes y plantel niegan que alguna vez haya existido.