Para el elenco de la Barranca fue el quinto halago al hilo, un dato que certifica su supremacía en la última categoría a nivel nacional.
Lo expuesto contra el Salaíto fue de mayor a menor, aunque le fue suficiente para dejar en claro sus argumentos para ganar. Es que se hizo amo y señor en su casa y no dudó en ningún momento pese a que sobre el cierre el adversario de turno lo presionó a fuerza de inercia y voluntad.
La clave del triunfo estuvo en la eficacia. El local manejó el balón con suficiencia, sin apuros y concentrado. Y a los 26 minutos golpeó. Fue producto de una aparición sorpresiva de Marcos Soza, en una nueva muestra de su cuota goleadora.
Desde ese momento, y con la ventaja a cuestas, el Argentino de la región se asentó en el terreno y distribuyó la pelota con inteligencia, administrando los tiempos desde el mediocampo. Así, el elenco rosarino no tuvo otra opción que buscar la paridad, adelantándose; algo que lo desprotegió en el fondo.
En ese sentido, y con un anfitrión agudo y preciso, el complemento fue un compendio de ocasiones en las que el Mate intentó aumentar la cuenta. Y halló la chance al promediar la etapa mediante su artillero estrella: Diego Leguiza. El delantero quedó libre y estampó el 2 a 0.
Apuros
Pero la tranquilidad del resultado se desvaneció en un instante cuando el Salaíto descontó. Fue a falta de quince minutos para el cierre del duelo cuando Nicolás Vázquez dejó sin respuestas al arquero.
Pero cuando parecía que la alegría se anulaba, Jorge Grunevald aprovechó la desconcentración visitante y selló la victoria con la que Argentino mira a todos desde arriba.