Germán Ramírez, de 39 años, el domingo por la noche al salir de su casa fue abordado en la esquina de las calles Canal de Beagle y La Rioja, de Quilmes Oeste, por un grupo comando que se movilizaba en tres autos y terminó hiriéndolo de un tiro en la pantorrilla derecha
El dueño del boliche “Punto Límite” de Quilmes, quien fue baleado el domingo pasado a metros de su casa, negó que se haya tratado de una ajuste de cuentas y aseguró que 12 delincuentes quisieron secuestrarlo pero no lo lograron porque se resistió, con la ayuda de su hijo de 18 años. Se trata de Germán Ramírez, de 39 años, quien el domingo por la noche al salir de su casa fue abordado en la esquina de las calles Canal de Beagle y La Rioja, de Quilmes Oeste, por un grupo comando que se movilizaba en tres autos y terminó hiriéndolo de un tiro en la pantorrilla derecha. “No fue ningún ajuste de cuentas. A mí me quisieron secuestrar y si no lo lograron fue por cómo me escapé y por la intervención de mi hijo que chocó uno de los autos de los delincuentes”, dijo la víctima. Ramírez explicó que el hecho ocurrió cerca de las 21.30, cuando salió de su casa con un Suzuki Fun rumbo a su boliche para organizar lo que sería la apertura de esa noche, ya que el sábado no había podido abrir el local por la veda de las elecciones. “Me sale un Volkswagen Bora gris oscuro de donde veo que sacan los brazos con armas por las ventanillas haciendo señas para que pare”, relató el empresario de la noche. Al advertir que estaban a punto de asaltarlo, puso marcha atrás y condujo en reversa a toda velocidad. “Ahí me doy cuenta que atrás tenía una Volkswagen Suran plateada que logré esquivar haciendo marcha atrás, pero el Bora, que me seguía de frente, me tocó, desestabilizó el auto y terminé chocando contra un árbol”, señaló. El dueño de “Punto Límite” comentó que fue ése el momento en el que llegó para auxiliarlo su hijo de tan sólo 18 años. “Mi hijo va llegando y choca contra el Bora de los delincuentes, que quedaron medio desconcertados”, dijo Ramírez. El hombre contó que los asaltantes del Bora chocado se bajaron del auto y que él aprovechó la distracción para escaparse, por lo que el jefe de la banda, al verlo correr, ordenó: “íTírenle!”. “Después de eso sentí un fuego en la pantorrilla”, afirmó. Por último, contó que en pocos minutos varios patrulleros de la comisaría 3° de Quilmes y una ambulancia llegaron al lugar para trasladarlo al Hospital de Quilmes, donde fue asistido por la herida.