A la espera del duelo ante Boca, el defensor Alan Alegre, que debutó frente a Lanús, reconoció que "la cancha influye", aunque intentó sacarse la presión: "Una vez que estás metido en el partido, a la gente no le das mucha importancia".
Con la llegada de Nelson Vivas a la conducción técnica, los juveniles de Quilmes tuvieron motivos para ilusionarse. Es que, desde un principio, el entrenador se comprometió en promover a los jóvenes que estuvieran en condiciones. Hoy se puede decir que cumplió con este objetivo, ya que en la formación que enfrentará a Boca se espera que haya cuatro futbolistas de las divisiones inferiores.

Uno de ellos es Alan Alegre, quien tuvo su debut a finales del campeonato pasado y se hizo un lugar en el equipo para el cotejo ante Lanús, donde el Cervecero logró mantener la valla invicta. El zaguero se refirió a la posibilidad de repetir esa actuación el domingo frente al Xeneize y aseguró: "Va a ser una oportunidad muy linda que espero aprovechar de la mejor manera", se ilusionó.

En cuanto al marco que puede significar La Bombonera, intentó desdramatizar la situación: "La cancha por ahí influye un poco, pero no tanto. Una vez que estás metido en el partido, a la gente no le das mucha importancia. Quizás el tema sean los primeros minutos", explicó el juvenil.

Quien en las divisiones formativas también se supo desempeñar como volante central y lateral derecho, destacó la importancia de enfrentar rivales como Riquelme, Gago o Martínez. "Son jugadores que uno ve desde chico y poder marcarlos el domingo va a ser algo muy lindo", afirmó, sin achicarse ante esta posibilidad que se le presenta por la lesión de varios compañeros.

Además, habló de lo positivo que implica poder jugar con gente que ya conoce de la Reserva: "Ver a compañeros y amigos jugando es algo muy lindo. Me pone muy contento en lo personal y en lo colectivo porque es lo que buscamos siempre", remarcó un entusiasmado marcador central.

Sensaciones personales

Por otra parte, Alegre no ocultó que aún le faltan algunas cosas para adaptarse al ritmo que exige la máxima categoría del fútbol argentino: "En Primera hay jugadores más experimentados, el roce es distinto y la intensidad es otra. Se siente un poco el cambio, pero no mucho", confió luego de lo que fue su primera experiencia contra el Granate.

En ese aspecto, el juvenil aclaró que no se queda callado: "Por el puesto en el que estoy tengo que hablar constantemente. Por suerte mis compañeros me dan todo el apoyo y la confianza. Me dicen que grite, que ordene y lo trato de hacer", manifestó.