Durante la jornada se analizará el libro Los Pibes del Santa, que reconstruye la historia de diez alumnos detenidos-desaparecidos del tradicional Instituto de Varela, con entrevistas a egresados de la época.
La segunda “Fiesta del Libro y la Revista”, muestra que se lleva a cabo en la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ), finalizará hoy con un amplio cronograma que incluye -entre otras cosas- artistas en vivo, talleres especializados, “suelta” de libros, una radio abierta y espectáculos musicales.
Durante la jornada, se podrá apreciar el libro reeditado por la UNQ “Los pibes del Santa”, de Rafael Brítez y Néstor Denza, quienes reconstruyen la historia de diez alumnos -detenidos desaparecidos- del Instituto Santa Lucía de Florencia Varela, descubriendo tanto complicidades como valentía de la sociedad local frente a la dictadura militar.
La investigación, que también pone en foco el lento proceso de recuperación de la memoria, se enmarca dentro de la tarea de la Comisión por la Memoria, la Verdad y la Justicia de Florencio Varela que venía trabajando con la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, Abuelas de Plaza de Mayo, el Centro de Estudios Sociales y otros organismos.
“Con Néstor teníamos una inquietud desde lo personal porque habíamos pasado por el colegio. Yo cursé en la década del 70, conocí a algunos de los chicos, no a todos, ya que eran de distintas promociones. Y aunque me tocó cursar el secundario en los 80, todavía se vivían resabios de la dictadura”, dijo Brítez.
Teodocio Acuña, Daniel Demaestri, Horacio y Julio Gushiken, Angel Iula, José Lépore, Silvia Schand, Alejo, Claudio y Sergio Zurita, conforman la lista de los chicos desaparecidos, que muestra la represión ejercida sobre la juventud en Florencio Varela.
Para el libro, explicitan los autores, fueron entrevistados egresados de distintas épocas del Instituto Santa Lucía, de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, del San Juan Bautista y de la Escuela Nacional de Comercio (Escuela de Enseñanza Media Nro. 7).
“En una ciudad pueblo como tipificamos nosotros a Varela -cuenta el periodista y profesor universitario Brítez- puede verse en una escala micro lo que era la red del terrorismo de Estado, cómo se reproducían ciertos mecanismos, y la trama de complicidades de ciertos sectores sociales que también tenían su correlato en un lugar donde todos se conocían”.
Florencio Varela no llegaba entonces a los 100.000 habitantes, “los compañeros que militaban en distintas organizaciones fueron perseguidos por los aparatos de inteligencia de la época con el apoyo muchas veces de familias de otros compañeros de clase”.
El Instituto Santa Lucía era un colegio tradicional y reunía a todo el alumnado que quería seguir bachillerato, “por lo que se daba una mixtura social muy interesante”, evalúa Brítez, autor del trabajo junto a Denza, licenciado en Ciencias de la Comunicación de la UBA y profesor en nivel medio en Varela.
En un mismo colegio confluyeron en esos tiempos “hijos de comerciantes, de profesionales y de obreros debido a la inclusión social y a la lucha compartida de distintos sectores. Pero hubo una reacción virulenta encabeza por el rector Tino Rodríguez -amigo de Jorge Rafael Videla- quien tuvo una influencia nefasta”.