El delantero devenido en marcador de punta se jacta de ser “el más jovencito de la categoría”, ya que supera por algunos meses el límite de edad.
Francisco Licitra supo despuntar como wing derecho en Dock Sud y Victoriano Arenas durante sus años mozos, aunque hoy se destaca desde otro lugar. Es que, a sus 46 años, es uno de los "juveniles" de El Sauce, conjunto animador del Torneo de Superveteranos de Organización Don Bosco.
El delantero devenido en marcador de punta se jacta de ser "el más jovencito de la categoría", ya que supera por algunos meses el límite de edad. En cuanto al grupo, explicó que es gente que se lleva bien desde hace tiempo: "Los conozco desde pibe a varios. Otros son conocidos con los que nunca habíamos tenido tanto feeling, pero los tenía de vista".
En ese sentido, destacó la importancia del denominado tercer tiempo para fortalecer el vínculo con los compañeros. "Es lindo quedarse tomando una cerveza. Venimos a jugar un poco al fútbol, pero lo más lindo es la amistad y poder estar un rato más con los chicos", expresó.
Asimismo, el veterano precisó que levanta la bandera del juego limpio, algo habitual en el certamen: "Acá no hay enemigos, hay que jugar legal. No soy de pegar ni de insultar. A lo sumo ordeno, por la experiencia y por querer contagiar". Sobre su rol, precisó que "me acostumbré a jugar de marcador central o marcador de punta". "Soy muy veloz y hago la diferencia con la velocidad y la experiencia", remarcó.
Sobre su estado físico, afirmó que se sigue entrenando, aunque a veces las lesiones aparecen. "Por semana entreno una o dos veces. Salgo a correr, hago diez kilómetros por día. Para comer no me puedo cuidar por temas laborales, pero estoy bien. Ahora tengo inflamado el vástago en la rodilla, pero no es habitual y puedo jugar igual", destacó.
Pasado en el fútbol
Durante su etapa profesional, Licitra tuvo pasos por Dock Sud y Victoriano Arenas. Del Azul y Oro tiene sus mejores recuerdos, entre ellos un ascenso. "Logramos ascender de la Primera C a la B. Era pibe y después jugué más partidos. Me daban muchas patadas", rememoró con una pícara sonrisa.
Aunque aclaró que ese periplo por la segunda categoría no tuvo el desenlace deseado: "Descendimos al otro año, con todos los pibes. Los grandes ya habían bajado a todos y quedamos nosotros. El último partido con Argentino de Rosario fue una experiencia linda. Perdimos 4 a 1, pero hicimos lo que pudimos".
<EX>En tanto, al recordar un técnico que lo haya marcado en su carrera, no dudó en pronunciar el nombre de Guillermo Dosil, reconocido cabeza de grupo de la institución de Avellaneda. "Fue el que siempre me acompañó de chico y fue como un padre para nosotros. Ahora está en el cielo, pero tengo un recuerdo muy grato de él", resaltó.