Así lo aseguró el mediocampista después de la caída ante Vélez y ya con la cabeza en lo que será hoy el retorno a los entrenamientos de cara al duelo del próximo viernes contra Racing, en el Centenario.
"Nos duele esta derrota porque fue una noche en la que salió todo mal: no sumamos y encima se nos volvieron a lesionar compañeros". Con esas palabras describió Pablo Garnier la actuación de Quilmes en Liniers, donde cayó por 2 a 0 con Vélez. El mediocampista, uno de los mejores futbolistas del elenco que conduce Omar De Felippe en el choque con el Fortín, se lamentó por la pérdida de un compromiso vital en la lucha por la permanencia, algo que se certificó ayer con los resultados obtenidos por los rivales directos en esa pelea, pues Independiente empató con Belgrano, en Córdoba (0 a 0), y San Martín de San Juan superó en su casa a Lanús por 3 a 1, tanteadores que los acercan al coeficiente del Cervecero.

Aun así, el volante jujeño optó por especificar cómo atraviesa el plantel de la región su propio traspié, más allá de lo que ocurrió con los adversarios en pos del objetivo de quedarse en la máxima categoría del fútbol argentino. "Hay que levantarse rápido porque no hay tiempo para relajarnos. La idea está en quedarnos en la divisional", puntualizó.

Averiados

A su vez, Garnier puso en consideración el problema de las lesiones de Miguel Caneo, que ante Vélez sufrió una luxación del codo derecho; y de Ismael Quilez, quien padeció una distensión en la rodilla izquierda. Ambos futbolistas se perderán el resto del campeonato y sus bajas serán sentidas por el equipo. Así lo hizo saber el volante: "Tenemos una mala suerte terrible, pero hay que tratar de apoyar a los chicos".

Con respecto a las circunstancias de los averiados, Garnier estuvo obligado a modificar su puesto en el choque con el Fortín por la salida apresurada del defensor. Con Quilez afuera, Droopy se movió hacia el lateral derecho, y corrió toda la banda, además, para ser opción en el ataque. Sí, a puro vértigo. "No es mi puesto pero creo que cumplí", sostuvo.

Y agregó, ya con la mente en lo que viene, lejos de lo sucedido en Liniers: "Tenemos que tratar de sacarnos toda la bronca ahora y ya empezar a trabajar con la cabeza positiva, con los pies sobre la tierra, y solamente pensar en sumar, sea quien sea el rival. Nosotros debemos ganar sí o sí el viernes próximo para estar tranquilos". La referencia de Garnier es para el duelo de la 16ta jornada, cuando Quilmes reciba en el estadio Centenario a Racing, cruce repleto de suspicacias a partir de la pelea que mantiene el Cervecero con Independiente.