Los bomberos voluntarios que trabajaron en la búsqueda se sintieron dolidos por las críticas de los familiares del joven, quienes habían hecho varios piquetes en la Autopista Buenos Aires-La Plata para exigir la aparición del cadáver.
Tras días nueve días de angustiosa búsqueda, apareció en la tosquera de Ezpeleta el cuerpo de Walter Vargas, el joven que se ahogó cuando se hundió la precaria embarcación en la que pescaba junto a un amigo.

En diálogo con El Quilmeño, el Jefe de Bomberos Voluntarios de Quilmes -Raúl Pavón- explicó las duras tareas realizadas para hallar a Walter. "Fuimos trabajando toda la semana y teníamos claro, al igual que la familia, que él estaba fallecido. Pese a las críticas que recibimos, nunca dejamos de buscarlo", aclaró Pavón en relación a los dichos de la madre de la víctima.

Los familiares y amigos del joven protagonizaron reiterados piquetes sobre la Autopista La Plata para reclamar la aparición del cuerpo. En ese sentido, Pavón sostuvo que "es entendible el dolor de la familia, pero querían tener 50 buzos a la vez, cosa que es imposible".

"Los bomberos que se sumergen son voluntarios y dejan de hacer su trabajo para ayudar a la gente. Nos dolieron mucho los comentarios", afirmó.

En relación al rescate del cuerpo, el Jefe de los Bomberos de Quilmes remarcó: "Apareció hoy (por ayer) al mediodía flotando sobre la superficie. Cuando las temperaturas son elevadas, un cuerpo sale a la superficie en 72 o 96 horas porque se descompone más rápido. Sin embargo, en este caso se demoró más por las temperaturas bajo cero del agua", explicó.

Asimismo, describió que "una embarcación de Prefectura sacó a Walter a la orilla y fueron los integrantes de la familia quienes lo reconocieron por las prendas de vestir". "Pese a que ya lo tenían asumido tenían una luz de esperanza. Siempre se fantasea con que no esté ahogado y se encuentre perdido en otro lado", afirmó el servidor público.

"Una trampa mortal"

Raúl Pavón reiteró la peligrosidad que representan las tosqueras como la que se encuentra en Ezpeleta, donde se ahogó Walter Vargas la noche del sábado 8 de junio.

"Las características de estos espejos de agua favorecen las tragedias, son trampas mortales. Los bordes son fangosos y la profundidad es muy grande, por lo que se hace muy difícil mantenerse a flote. Se ahogan hasta los que saben nadar", alertó y -luego- enfatizó: "El agua es muy fría y hay de todo ahí abajo, desde estructuras metálicas hasta vegetación en la que uno se puede quedar enganchado. La gente no toma conciencia de la gravedad de meterse en una tosquera". i