La irregularidad suele ser mala consejera para un equipo que pretende tener alguna aspiración de pelear por algo. Y el dispar rendimiento es uno de los males que ha venido afectando a este Argentino de Quilmes a lo largo de la temporada. Le alcanza para entrar al reducido y no mucho más, pero la incógnita radica en que de no abandonar esta senda, las chances de seguir adelante pueden caerse en cualquier momento. La dura derrota, sin ningún tipo de objeciones, del sábado pasado ante Central Ballester es un claro reflejo de los vaivenes de la campaña del “mate”, que llegaba precedido por dos victorias, pero que no supo ratificar en una actuación deslucida en su visita a la cancha de Juventud Unida. El 1-4 final premió la contundencia del elenco local y castigó a los desacoples defensivos de los dirigidos por Fernando Rizzo. Mejor impresión Esa mejor impresión que el elenco de la barranca quilmeña en los primeros minutos (Hernán Centurión pudo haber abierto el marcador) se fue diluyendo y el “canalla” sin hacer demasiado, no sólo se puso en ventaja, sino que con un penal, selló el 2 a 0 con el que se fueron al entretiempo. Un panorama complejo para la segunda etapa, en la que con dos cambios ofensivos se buscó revertir la historia. El ingresado Gonzalo Vivanco (lleva 12 tantos en el torneo) achicó la diferencia y encendió la esperanza de ir por el empate, aunque un remate de larga distancia se metió sin que Maximiliano Bordón pudiera evitarlo y casi enseguida, de un centro surgió la goleada en contra. Allí se liquidó la cuestión. Argentino fue sin ideas y Ballester esperó el final, aferrándose a un triunfo tan justo, como inesperado. Tropezón Este tropezón radica en que el margen de error se achique en este tramo final del campeonato, donde con cuatro fechas por disputarse, el boleto para el octogonal por la promoción todavía no está asegurado. Los próximos dos compromisos serán ante rivales directos en esa pugna por la clasificación (Centro Español en Alsina y Cevallos y Atlético Lugano en Tapiales) y por ende, no está permitido fallar. La bronca por la derrota ante Ballester debe quedar rápidamente atrás, habrá que dar vuelta la página y pararse de frente al partido que viene con el objetivo de volver a ganar, en base a un rendimiento algo más convincente. La sumatoria de puntos puede alcanzar para meterse en el reducido y en las instancias finales se necesita de un plus, que el “mate” aún debe elaborar.