El Club Sarmiento fue el lugar elegido por el municipio para albergar a los damnificados, de las villas Monte Matadero e Itatí y la zona de la ribera, quienes recibieron alimentación y controles médicos.
Lentamente comenzaron a regresar a sus hogares ayer las decenas de evacuados que provocó en Quilmes la que fue calificada como “super tormenta”, registrada en la tarde del jueves. La vuelta a casa se desarrolló en la medida que el agua fue descendiendo y tras la realización de controles médicos.
El diluvio llevó a personal de Defensa Civil quilmeño llevar a cabo la evacuación de 61 personas, que fueron alojadas en el Club Sarmiento de Quilmes. Allí pasaron la noche y a medida que el agua fue disminuyendo en sus barrios, regresaron a sus hogares.
De los evacuados 17 fueron menores y 44 mayores, que habitan las villas Monte Matadero, Itatí y la zona ribera. Los citados lugares resultaron afectados, “pero no por el Río de la Plata, sino porque el arroyo que circunda la Impa desbordó”, explicó el responsable de Defensa Civil de Quilmes, Néstor Guglielmino.
El funcionario explicó que ayer a primera hora permanecían evacuadas 61 personas, pero muchos se fueron por sus propios medios durante la mañana y el resto por la tarde, porque algunos sectores todavía tenían agua”.
Si bien el agua caída fue mucho mayor a la anterior tormenta, los evacuados fueron mucho menos por lo que Guglielmino estimó que “los vecinos deben haber tomado algunas medidas o hechos obras, porque fueron menos los evacuados”.
Incluso expuso que “seguramente hubo menos basura que la otra vez, ya que no sólo cuenta la de Quilmes sino la que los arroyos traen de otro distritos”.
Por su parte, el subsecretario de Emergencia Social quilmeño, Enrique Castro manifestó que los evacuados son “evaluados por los médicos, reciben la comida y luego pueden retornar a sus hogares”, a fin de verificar que se encuentre en condiciones saludables para volver.
En cuanto a la situación del pronóstico, Gugliemino se mostró tranquilo “porque da buen tiempo, el Río de la Plata está bajo y eso es muy bueno, esperemos que siga así para los vecinos puedan volver a sus casas lo antes posible”.
Para las decenas de damnificados, ahora llega una etapa no menos complicada: retirar el barro que ingresó en el interior de sus viviendas, y secar, con la ayuda de las jornadas soleadas que se anuncian para los próximos días, ropa y calzado, los más afectados por la acción del agua.