El rescate se concretó gracias a la intervención de efectivos de la comisaría novena, que se hicieron pasar por clientes en el momento del allanamiento.
Según fuentes policiales, el local, ubicado sobre la Avenida Calchaquí 2804, carecía de salubridad e higiene y contenía piezas en su interior donde las víctimas mantenían relaciones sexuales con sus clientes.
En diálogo con El Quilmeño, el fiscal interviniente en el caso, Daniel Ichazo resaltó que el inmueble poseía "condiciones paupérrimas e inhumanas".
Ichazo graficó que los "boxes" medían "1.30 metros por 2" y, al describir las camas, indicó que contaban con "una especie de tablas de madera, con base de cemento, cuyos colchones eran un asco".
Y como si fuera poco, destacó que en esos sitios contaban con la presencia de "preservativos" en el suelo.
Además, declaró que "la luz azul tenue del lugar simulaba la suciedad, que se tornaba evidente con la luz blanca".
Las explotadas
Asimismo, Daniel Ichazo mencionó que las mujeres se encontraban "limitadas de la libertad y que algunas de ellas pedían declarar con identidad reservada por temor a represalias por parte de sus prostituyentes".
Dicho clima de esclavitud se notaba en el pago que recibían: "De la ganancia total, se repartía un 60 por ciento para los explotadores, mientras que el 40 restante era para las víctimas", subrayó.
También recalcó que eran de las zonas de "Avellaneda, Quilmes y Florencio Varela", en tanto que "la franja etaria iba desde los 19 hasta los 26 años ".
Bajos recursos
"Las mujeres que eran explotadas son de bajos recursos y no contaban con una escolaridad media", añadió.
En la misma línea, el fiscal manifestó que la mayoría de las víctimas llegó "por el boca en boca".
Por otro lado, puntualizó que el resultado del allanamiento se logró gracias "a la comisaría 9na. que actuó de oficio y a una llamada anónima al 911".i