DESDE LAS 17, SE MEDIRA ANTE SAN MIGUEL EN CONDICION DE LOCAL
Berazategui va por su recuperación. Luego de una semana convulsionada en la que cambió de entrenador tras la salida de Gerardo Reinoso y la reincorporación de Juan Carlos Zerillo en lo que será su cuarto ciclo en el banco de suplentes, el Naranja disputará esta tarde, desde las 17, el compromiso ante San Miguel en el marco de la 23ra fecha de la temporada de la Primera C. El choque será en el estadio de Villa San Carlos, sin público, por motivos de seguridad, por lo que saldrá nuevamente de su cancha como sucedió hace dos jornadas cuando cayó 3-1 frente a JJ Urquiza en el campo de juego de Brown de Adrogué, donde hizo las veces de local. El flamante entrenador realizará una sola variante con respecto al duelo con empate 1-1 ante Sacachispas de la fecha anterior. Ingresará en la última línea el defensor Martín Iribarne, quien ya cumplió su partido de suspensión y de ese modo saldrá del once inicial Matías Pellegrini. Con ese panorama, la modificación táctica que impulsará el Lobo será la de mover a Diego Alcibiade hacia la zaga central y dejar a Iribarne por la banda derecha. El elenco tentativo que pararía en el cruce ante el Trueno Verde sería: César González; Martín Iribarne, Diego Alcibiade, Luciano Venturini y Daniel Acuña; Ernesto Banegas, Nahuel Pombo, David Oltolina, Damián Zalio; Sergio Salomone y Julio Rodríguez.
Un adversario complicado Berazategui se medirá ante un rival difícil, que pese a que marcha en la mitad de la tabla de posiciones con 26 puntos, apenas dos unidades por encima del Naranja, que marcha con 24 -ambos muy lejos de los 45 con los que lidera UAI Urquiza-, lleva una racha positiva que indica que suma siete compromisos sin conocer la derrota. Sin embargo, ese periodo no sentencia un alza en las estadísticas, pues más allá de la victoria de la semana pasada 3-1 sobre El Porvenir, previamente cosechó seis igualdades consecutivas. La trascendencia marca la dificultad en torno al área de enfrente para el conjunto que conduce Zerillo, pues San Miguel, en ese transcurso de paridades en fila, en cinco de ellas fue sin tantos, por lo que sentencia el cerrojo defensivo que impulsa, una virtud que Bera buscará derribar.