Cambios de hábito
Producto de este problema en la energía, Liliana y sus tres hijos, de 31, 29 y 26, se vieron obligados a modificar su vida cotidiana, en la higiene, la salud y la comida.
Con respecto a la primera cues tión, la mujer mencionó que no puede usar la ducha, ya que para llenar el tanque necesita del motor eléctrico. "Ahora tenemos que ir al patio, donde hay una canilla, para llenar el balde con agua, que luego la colocamos en una olla, la hervi mos y nos bañamos", enumeró.
En cuanto a la salud, señaló que los medicamentos lo tiene que guardar en "casas de familiares o amigos para poder conservarlos". Y, finalmente, sobre la alimen tación, confesó que "se me pudrió todo lo que había en la heladera. En la actualidad, estoy obligada a com prar y comer en el día. Por ejemplo, me compro un churrasco de carne, que me termina saliendo más caro que un kilo, que no puedo comprar porque no lo puedo mantener".