Al respecto, Gustavo recordó que durante su recuperación se dio cuando le aplicaron "un dilatador arterial" al tiempo que indicó que con mucho entusiasmo que "a los 8 meses de rehabilitación, me sentía espectacular".
Todo parecía bien, no había vuelto a tener un infarto pero un control le iba a cambiar la vida completamente. "Me recomiendan que realice una ergometría con cámara gamma. No tenía una Obra Social que me asistiera. Hice el estudio en el Hospital El Cruce. Durante el mismo sufrí tres paros cardiorrespiratorios debido al mal estado de mi corazón, me desmayé y el doctor Diego Herrera y colaboradores me rescataron, a quienes estoy muy agradecido por su labor", rememoró.
A partir de ese momento, lo operaron, le colocaron bajo la piel un aparato cardio desfibrilador, que ante cualquier falla del corazón realizaba una señal de choque eléctrica. Con ese dispositivo estuvo dos años, hasta que la doctora Vanesa Gregorietti del Hospital El Cruce sugirió que se anotar en la lista de espera para el transplante de corazón.
Al principio se negó, pero luego accedió. A los 6 meses lo llamó la doctora Gregorietti que ya había un donante, en 5 minutos luego de salir del shock emocional y confuso, se cambió y fue al hospital. "Me interné el 6 de julio de 2014 y el día 16 me operaron", contó.
Amor a la natación
El paciente fue trasplantado cuando tenía 36 años por el equipo que lidera el cirujano cardiovascular Marcelo Nahín. Hoy, a poco más de dos años de esa intervención se animó a participar de una competencia; nunca antes lo había hecho.
A propósito, el deportista relató que decidió participar de los Juegos para Deportistas Transplantados XI Argentinos-VIII Latinoamericananos. La primera que lo supo fue su esposa Laura y luego les contó a sus hijos Lautaro de 10 años, Luz de 7 años y Leila de 4 años.
Después a la doctora Gregorietti y comenzó a entrenar junto a Hernán Sachero, quien le impulsó a llevar adelante ese sueño. Hernán también es trasplantado renal y ya viene participando de ese tipo de competencia.
Los dos se conocieron en una jornada de pacientes en el Hospital El Cruce. En relación a esto, comentó que "el entrenamiento duró seis meses, nadaba tres veces por semana y dos veces por semana iba al gimnasio. También lo complementaba con 30 o 40 kilómetros de bicicleta y con una dieta saludable. Tenía que recuperar masa muscular que había perdido mientras estuve internado".
Emoción
"La experiencia de participar en los Juegos fue única, mágica. Poder compartir con otros trasplantados nuestras vivencias y lo que más me emocionó fue dialogar con niños y adolescentes que pasaron por situaciones de trasplante, ver el apoyo incondicional de sus padres", sostuvo con lágrimas en sus ojos.
Tuvo una excelente actuación en los Juegos para Deportistas Trasplantados en Mendoza, en la disciplina natación, participó en 50 metros Libre, 50 metros Espalda, 50 metros. Pecho y 4 x 50 metros. Relevos libre. Y ganó una medalla de Oro, tres de Plata y una de Bronce.