El técnico valoró la actitud del equipo más allá de perder con Lanús 2 a 1
Quilmes recibió otro cachetazo y el presente es cada vez más complicado. El Cervecero perdió 2 a 1 ante Lanús y si bien el equipo de Leonardo Madelón mostró una leve mejoría está claro que esa pequeña levantada no alcanza para revertir la historia. Los números son alarmantes y para colmo los rivales directos en la lucha por la permanencia ganan o suman puntos importantes, por eso el partido del próximo fin de semana ante Tigre será, otro competidor en la tabla de abajo, clave. Son tres la derrotas consecutivas que acumula el Cervecero en el Clausura, y con esta recaída la gran expectativa que se había generado en el final del certamen pasado comienza esfumarse. Por eso Quilmes necesita reaccionar con rapidez. Frente a Lanús, el equipo mostró otra actitud y se generaron varias situaciones de riesgo; pero como en los anteriores encuentros cometió muchos errores en todas las líneas y no aprovechó las posibilidades que tuvo frente a Caranta. Estos dos puntos son los que el cuerpo técnico debe trabajar con urgencia porque de lo contrario la historia se podría complicar aún más. Un equipo que pretende mantener la categoría no se puede equivocar tanto a la hora de defender y de concretar las jugadas que aparecen o se gestan. El cambio de actitud de es sólo un pequeño comienzo. Ahora hay que mantener el carácter y agregarle solidez y eficacia. Quizás sería el equipo ideal, pero Quilmes necesita sí o sí a ese equipo ideal sobre todo porque se vienen partidos claves antes rivales directos y al Cervecero no se le pueden escapar estos puntos. El entrenador Leonardo Madelón se fue conforme con la entrega de sus dirigidos, pero sabe que hubo varios errores. “No se le puede reprochar nada a los muchachos porque la actitud fue muy buena. Creo que Lanús tuvo eficacia y a nosotros nos faltó esa claridad. Todos se mataron en cada pelota, pero no alcanzó para ganar”, dijo. Madelón dejó en claro que no se irá, y que está pensando en Tigre. “Quiero que estén tranquilos, se viene Tigre y ya estamos planificando el partido, lo preparamos ya. No estoy pensando en irme, para nada. Cuando empatamos dije ‘éste es nuestro momento’, pero el momento duró solo unos minutos. Ya está, hay que pensar en Tigre”. Para el entrenador, el peor enemigo es la ansiedad: “Me preocupa que el equipo se acostumbre a perder. Yo estoy tranquilo, pero el enemigo nuestro es la ansiedad. Con Tigre tenemos que ganar sí o sí, pero no es que si no ganamos me voy. Cuando no ganás aparecen la dudas, pero yo no tengo ninguna”.