El automovilista no perdió el tiempo y después de algunos días de tranquilidad, en diálogo con este medio, realizó un balance de lo que fue su participación en esta categoría: "El año pasado logré tres pole y algunas me quedé segundo e incluso gané una competencia. Quizás me faltó un poco de suerte en un par de fechas, pero de todas maneras mi balance fue altamente positivo", manifestó conforme Martínez.
A su vez, el quilmeño destacó que más allá del esfuerzo de cada piloto para quedarse con el título, la categoría es muy exigente: "El año pasado tenía el número 9 en el ranking y lo pude reducir al 4, la categoría dentro de los diez primeros está encerrada en sólo décimas", analizó.
Más allá de esta competitividad en la Fiat 600 Light, el automovilista de la región se ilusiona con mejorar lo hecho en 2012 y poder cumplir el sueño de ser campeón: "Estamos esperando unos cambios reglamentarios para ponernos a trabajar de firme porque mi meta es ganar el campeonato", reconoció.
Prepara el auto
En este sentido, Martínez hizo una evaluación del estado del vehículo que prepara y conduce: "Se que al auto que preparo en su totalidad me estaría faltando un poco más de trabajo, según las pruebas de banco, pero confío que lograré encontrarle una solución".
Es que en estas categorías del automovilismo nacional la falta de presupuesto y también la pasión por los motores hace que muchos pilotos además de manejar los vehículos deban realizar la parte mecánica.
Sobre esta situación especial que se vive en la Fiat 600 Light, el quilmeño contó que muchas veces entre los automovilistas se consultan para solucionar los problemas de los vehículos: "No soy el único que hace todo, también hay otros pilotos preparadores con quienes comentamos los problemas y con muy buena onda tratamos de solucionarlos", aseguró el joven de la región.