La medida incluirá la reducción del denominado “personal político superior”, el cual abarca subsecretarios, directores y asesores que llegaron hace dos años con la nueva administración, y la eliminación de cinco secretarías. Se estima que este ajuste equivaldrá a un ahorro de 73 millones de pesos para el próximo año.
Así, a partir de 2018, cambiará la conformación del organigrama: por un lado, se modificará el rango de la Auditoría General, que pasará de ser secretaría a subsecretaría, y seguirá dependiendo del intendente.
Además, se suprimirá la Secretaría de Desarrollo Económico: el área de Empleo pasará bajo la órbita de Desarrollo Social y el sector de Comercio e Industria irá a la Secretaría de Economía, mientras que la Secretaría General se disolverá.
En tanto, la Secretaría de Comunicación pasará bajo el ala de Gobierno como una Coordinación General. Y, como ya fue anunciado días atrás, la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sostenible quedará bajo la órbita de la Secretaría de Servicios Públicos.
Acerca de esta medida, Molina indicó que “es un punto de inflexión totalmente necesario en este camino de transformación que se planteó para el municipio, en línea con lo que la gobernadora propone para la Provincia”.
“Queremos que los recursos vayan a la gente. Buscamos seguir optimizando la gestión para que sea más eficiente. Eso también es la política del cambio”, precisó el jefe comunal quilmeño.
Asimismo, aclaró que “el recorte no afectará los puestos del personal de la planta, sí habrá cambios y reasignaciones en varias secretarías”.
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