Para el viaje y tratamiento con células madre se necesitan 100 mil dólares, el tiempo apremia, su familia organiza eventos y recolecta elementos para vender. El chico no pierde su sonrisa y su gente no baja la guardia.
Elías es un chiquito de 5 años que padece parálisis cerebral y síndrome de West , necesita viajar a China para realizarse un tratamiento alternativo con células madres que lo ayuden a vencer o disminuir el daño que le provocan ambos padecimientos. Para eso, su familia y amigos organizan festivales donde tocan bandas de rock y se reparten volantes informándole a la comunidad sobre los problemas del niño. Sin embargo, él no pierde su gran sonrisa. También, para concretar el periplo la familia quilmeña está recolectando tapitas de gaseosas, llaves de bronce para vender, botellas de plástico, papeles, y así obtener el dinero que ronda los 100 mil dólares para comprar los pasajes, además de la estadía. No obstante, no alcanza dado que los boletos son muy caros y todavía no pueden abrir la cuenta bancaria por la falta de un papel que va a llegar desde China dentro de tres semanas, pero son pacientes. No bajan los brazos. Acompañado de su mamá Sandra y su papá Carlos junto a sus hermanitas, Elías desarrolla su vida jugando con los otros chicos de su edad, divirtiéndose y derrochando cariño. Desde que nació -2 de febrero de 2006-, sus cosas no fueron fáciles ya que en el momento de su nacimiento sufrió una mala praxis que provocó la muerte de su hermano gemelo, y que a él le provocó dos meses de internación en una clínica quilmeña. De vuelta a casa, empezó a sufrir complicaciones que obligaron a la madre a pedir ayuda, pero no obtuvo ninguna respuesta.
Tratamientos Cansada de dar numerosas vueltas, Sandra llevó a Elías al Hospital Garrahan donde le comunicaron que sufría parálisis cerebral e hidrocefalia, que con el pasar de los días se transformó en síndrome de West. El chiquito tenía tan sólo cuatro meses y se le había diagnosticado dos años más de vida. Aunque no puede movilizarse y tomar las cosas con sus manos, ni comer por sus propios medios, se alimenta por una bomba enteral que lo ayuda a deglutir. La fuerza de Elías no tiene límites, acude a los tratamientos de rehabilitación en el centro La Base de Lavalle y Garay para atenuar las consecuencias de convulsiones , porque están afectados el lenguaje, la creatividad y carácter simbólico. Los padres no bajan los brazos, aman a su hijo, y ese amor moviliza cielo y tierra. Festivales, volantes, la formación de un grupo de Facebook llamado “Un esfuerzo por Elías”, también posee un Twitter, donde cualquiera puede seguirlos: todosXelias. Todo para juntar los 100 mil dólares, todos para ayudar a Elías, son parte de la solidaridad, pero falta mucho más.