Son horas difíciles por Florencio Varela, de profunda crisis futbolística. Defensa y Justicia marcha último y algo que se veía venir, terminó por concretarse el último sábado, ya que el equipo cayó en zona de Promoción, ante un promedio que ha venido decreciendo fecha tras fecha. El cuestionado entrenador Jorge Bermúdez sigue confiando en que se puede salir adelante, que el triunfo postergado aquietará las aguas, pero el respaldo con el que contaba entre la dirigencia ha diezmado. La gente ya dio su veredicto y el crédito se acabó. El empate 1 a 1 ante Patronato de Paraná extendió la mala racha a siete partidos sin ganar, que coinciden con la asunción del técnico colombiano y el único dato positivo lo constituyó el haber vuelto a convertir un gol, luego de cuatro presentaciones. De todas maneras, el tanto tempranero de Emiliano Romero sirvió de poco y nada, ya que el débil equipo entrerriano lo empató con un ex “Halcón”, Leopoldo Gutiérrez, y casi se lleva el premio mayor, de no mediar un par de buenas intervenciones del arquero Martín Perafán. “Yo no armé este plantel”, se excusó el “Patrón” Bermúdez frente a la lluvia de críticas y los insultos de los hinchas, que asisten en cada presentación a la debacle futbolística. El entrenador ha dejado claramente expuesto que no piensa alejarse y que confía en la recuperación, aunque su mensaje “colocando las culpas” en el afuera, no ayudan a generar el mejor clima, con vistas al compromiso ante Almirante Brown en Isidro Casanova. Evaluación constante Los dirigentes no estarían dispuestos a tomar la decisión de echar o exigirle la renuncia a Bermúdez, repitiendo lo ocurrido con Carlos Ramacciotti, cuando la situación no era tan extrema. De todas maneras, nadie duda en que son momentos de permanente evaluación y hay quienes no descartan que se produzcan “novedades” en la semana. Se impone, una profunda autocrítica de todos los sectores, aunque ante la coyuntura no se avizore cuál es el camino a recorrer en pos de la recuperación. Un victoria traería tranquilidad, pero los tiempos se acortan y de no operar un cambio radical en el rendimiento colectivo e individual, este Defensa parece estar condenado a penar durante el resto de la temporada, intentado alejar el fantasma del descenso, ese que hace algunos años no aparecía por Varela. Pasaron los dos partidos de local, con Aldosivi y Patronato, que se habían sindicados como claves para empezar a despegar. De la hipotética cosecha de seis puntos, a los efectos de recobrar la confianza, se pasó a esta realidad de dos empates con sabor a derrota y sin que se produzcan las respuestas deseadas. Esto ha puesto en color rojo a esas señales de alarma que se habían encendido en el inicio de esta mala racha, difícil de cortar. Ante Patronato, Defensa fue más de lo mismo. Se puso en ventaja y no la supo sostener, a partir de no encontrar un sistema de juego que le permitiera manejar la pelota y generar situaciones de gol. Entonces, el rival se fue animando y llegó al empate, con el que se terminó conformando. En el apuro y frente a los gritos de desaprobación de la tribuna, casi lo termina perdiendo. La derrota podría haber marcado el final del ciclo y este empate es casi un indicativo de estirar una agonía.