Más allá de la alegría que se vive en el seno del plantel por la victoria clave ante Riestra, el entrenador de Argentino Guillermo Szeszurak pidió tranquilidad y dejó en claro que hay que seguir por el mismo camino: "No sirve festejar ahora", señaló.
Tranquilidad. Es lo que pide el director técnico de Argentino de Quilmes, Guillermo Szeszurak, aunque sepa que es difícil tenerla, mientras bajan las pulsaciones de la trascendental victoria del Mate ante su escolta Deportivo Riestra, en lo que fue un partido caliente y catalogado, por propios y extraños, como la final anticipada del campeonato de la Primera D. Era el choque esperado hace varias fechas y Argentino lo ganó con autoridad, para encaminarse hacia ese ascenso tantas veces postergado.

Luego del lunes de descanso para el plantel, el entrenador del sólido puntero de la divisional (cosechó su séptima victoria consecutiva) hizo un balance del gran momento que atraviesa su equipo: "Todavía falta mucho, quedan siete fechas y pese a los buenos partidos que venimos haciendo, la realidad es que todavía no se ha ganado nada", manifestó con calma.

En este sentido, el Búfalo resaltó que el grupo debe mantener la cabeza puesta en la meta final: "No sirve festejar demasiado ahora, si después no logras el objetivo y eso el grupo lo tiene bien claro, al margen del entusiasmo de la gente y que nosotros también tenemos".

Si bien ni el cuerpo técnico, ni los jugadores lo van a admitir públicamente, el haber derrotado a Riestra significa un paso fundamental hacia el ascenso directo, ya que también se vencieron a los fantasmas sobre cierto favoritismo extrafutbolístico hacia los del Bajo Flores.

Que los arbitrajes que le dan una mano, que el aporte económico externo que recibe de sus sponsors no se ve en la categoría, que los penales sobre la hora que recibió y con los que ganó varios partidos, que los supuestos incentivos para los rivales, todos estos comentarios daban y seguirán dando vuelta, pero ante el resultado puesto interesan mucho menos.