El quilmeño habló en su club ante una gran cantidad de medios nacionales y dejó entrever que sólo faltan detalles para que se confirme su combate ante Cotto. "Es un rival que quiero tener adelante mío para ajustar viejas cuentas que tenemos en lo personal", señaló sobre su posible rival.
Asimismo, en tono desafiante, afirmó: "A Cotto lo tengo acá. Atragantado porque me cae muy mal y quien lo conoce como persona sabe lo que es". Y explicó que la realización de la pelea "es complicada como tratar de negociar con él porque se cree Mayweather y no lo es". "Cuando estemos arriba del ring se va a arrepentir de pelear conmigo", prosiguió.
El vigente campeón del Consejo Mundial de Boxeo no quiso adelantarse y pensar a futuro sobre sus pasos finales como profesional: "No sabría decirles si es mi última pelea porque primero tengo que sacarle la cabeza del cuerpo a Cotto. Hasta el 7 de junio tengo demasiadas razones para seguir, pero después va a ser difícil. Seguro va a haber algo más", indicó.
Sobre la presentación de su local de entrenamiento, ubicado en Avenida Yrigoyen y Garibaldi, Martínez aseguró que "es espectacular, me parece precioso y muy bonito". "Es una realización muy seria y lo que queda es trabajar de por vida para que esto siga creciendo", añadió.
En cuanto a sus aspiraciones, se permitió soñar en grande: "Hay que sacar chicos para llenar un Luna Park, Vélez o el Madison Square Garden. Ojalá puedan cuidarlo y sacar boxeadores". Y fue más allá: "Esto no es sólo para sacar chicos de la calle, sino que aspiro mucho más. Quiero que llegue a ser el mejor boxeador del mundo y ojalá luche por ser el libra por libra. Esa es mi meta y mi sueño, ojalá me acompañen ", apuntó.
El boxeador, que ganó 51 peleas, perdió 2 y empató otras tantas, habló del origen del local: "Me lo propuso mi hermano Sebastián para echarle una mano a mi familia. Lo veo como algo muy positivo a nivel humano y siempre que pueda echar una mano chica o grande lo voy a intentar".
Por último, le dedicó su agradecimiento a los medios presentes, los socios del gimnasio y vecinos de Quilmes que se acercaron a verlo. "Es una generosidad increíble, algo que no me hubiera esperado. Uno quiere ser profeta en su tierra y yo tuve la posibilidad de hacerlo realidad".