Dos victorias seguidas, la última resonante, devolvieron la confianza
Después de la victoria más importante del año, la ciudad sigue de fiesta. Y no es para menos. Quilmes sorprendió a propios y extraños al bajar al puntero del torneo Clausura, Vélez Sársfield en su propia cancha. El gran batacazo. El resultado menos esperado. Aunque haciendo un análisis del partido, fue muy justo. Porque el equipo de Ricardo Caruso Lombardi jugó con el cuchillo entre los dientes y a pesar de la diferencia de categoría entre ambos planteles, lo anuló y luego pasó por arriba. Hasta pudo hacer algún gol más. Pero lo más importante es que ganó, y que sumó tres puntos vitales para seguir con chances de mantener la categoría. Hoy el plantel retoma los entrenamientos de cara al partido del próximo viernes ante Banfield, donde seguramente abundarán las sonrisas. Nadie de los que estuvieron presentes en el José Amalfitani se podrá borrar de la cabeza el partido que ganó Quilmes. Es que ni el más optimista hincha cervecero se lo esperaba, porque enfrente estaba el mejor equipo del torneo. Pero al equipo de Caruso Lombardi le importó muy poco ir de punto. Y por su sacrificio y esfuerzo cambió los roles, y se metió un triunfo en el bolsillo que no se puede discutir. El Cervecero demostró que está enterito para seguir peleando por la permanencia porque los últimos tiempos entendió que debía dejar todo lo que estuviera a su alcance para conseguir buenos resultados. Y esta idea, la inculcó Caruso Lombardi. Más allá de que recién las últimas dos fechas obtuvo victorias, desde que asumió como entrenador, le cambió por completo la mentalidad a los futbolistas. En la cancha se ve, y cada fecha que pasa es más notorio. Quilmes comprendió su libreto, y por eso empezó a conseguir victorias. “Yo quiero que mis jugadores mueran de pie”, pregona el DT del Decano del Fútbol Argentino, y este concepto ya está metidísimo en el grupo. Ante Vélez, Quilmes volvió a dar una muestra de hombría y mantiene la esperanza de seguir siendo de primera. Con estos tres puntos, el Cervecero quedó a 10 puntos de All Boys, y a 7 de Olimpo de Bahía Blanca. Ahora, el equipo de Caruso Lombardi se medirá con Banfield, que viene de vencer a Newell’s por 1 a 0. Será otra final para Quilmes, que por primera vez en el Clausura sumó dos triunfos consecutivos. Hoy comienza el trabajo con vistas al partido el Taladro, y el plantel de Quilmes podrá disfrutar de otra semana de alegría. Para el partido del viernes, el entrenador cervecero podría contar con el marcador central Sebastián Martínez, aunque habrá que seguir su evolución después del desgarro que sufrió en el encuentro con Arsenal.