Quilmes cayó frente a Estudiantes por 2 a 0 en un equilibrado encuentro que disputaron en el estadio Centenario del conjunto “cervecero”, donde los platenses actuaron como locales, por la segunda fecha del torneo Apertura. Los quilmeños fueron visitantes en su propio estadio porque Estudiantes no cuenta con escenario propio (se está reconstruyendo) y el Ciudad de La Plata está en etapa de refacciones. Esta curiosidad no obstó para que los albirrojos se hicieran de su segunda victoria consecutiva por el mismo marcador (en la fecha inicial habían vencido a Newell’s, próximo rival de la Copa Sudamericana, en Rosario) y con ello treparan a la cima de las posiciones junto a Vélez Sársfield, Banfield, Racing Club y River Plate. Rodrigo Braña, ex volante de Quilmes, abrió el marcador a los 36 minutos del segundo tiempo tras una perfecta asistencia del recién ingresado debutante Hernán Rodrigo López, el uruguayo ex Vélez Sársfield al que en la última jugada del partido le cometió penal el defensor Ariel Broggi, también ex futbolista del equipo de Liniers, lo que le valió la segunda tarjeta amarilla y la consecuente roja. Estas referencias a los dos tantos en los últimos nueve minutos de partido no son parte exclusiva de la mera estadística, sino que son la base desde la que se sustenta el resto del partido. Es que en los 81 minutos restantes el partido se debatió entre la mayor jerarquía colectiva del “pincha”, afectado seriamente en su faz ofensiva a partir de la salida de Mauro Boselli y la poca presencia de su reemplazante Leandro González, y la prolija intención de los dirigidos por Hugo Tocalli en darle un destino seguro al balón. Dentro de ese panorama era lógico que entre el campeón de América y el recién ascendido existiera un mojón que obligara al arquero “cervecero” Emanuel Trípodi a trabajar mucho más que su colega estudiantil Agustín Orión. Pero la referida falta de contundencia de los de Alejandro Sabella, que bien puede empezar a solucionarse después del auspicioso debut del uruguayo López, hizo que Quilmes fuera poco a poco tomándole la mano al partido en base a la experiencia de algunos de sus hombres, tales los casos de los Morales (el uruguayo Oscar y el delantero Juan José), el enganche Santiago Raymonda y el también oriental Gustavo Varela. Estudiantes, con la intermitencia de Verón y la floja prestación de Leandro Benítez y Gastón Fernández, fue perdiendo poco a poco la propiedad de la pelota y le hizo el juego a su rival, que ya promediando la etapa final veía con buenos ojos sumar otro punto, tal como aconteciera la fecha pasada sobre la hora en el 1 a 1 ante Colón. Pero, claro, Estudiantes no es el “sabalero”, y por eso nunca hay que descuidarse porque se paga caro. Le pasó esto en dos oportunidades a la defensa de Quilmes, primero ante un pelotazo largo que recibió López y cedió generosamente al “Chapu” Braña (no gritó el gol) y luego tras un infantil empujón desde atrás al delantero albirrojo dentro del área aplicado por Broggi. Estas diferencias sutiles entre uno de los mejores equipos de Argentina, sino el mejor, y otro que recién vuelve a primera e incorporó nada menos que a dos equipos completos (22 jugadores) para mantenerse en la máxima categoría, son definitivas a la hora de definir un partido como éste. El tiempo (de juego), como siempre, puso las cosas en su lugar.