El volante proveniente de Lanús se afirmó en el once de Grelak junto a su compañero Matías Escobar. Mientras piensa en lo que viene, llamó a “aprender a marcar”, “tener un poco más la pelota” y “dejar al equipo lo más alto posible”.
Aquellos jugadores que llegaron a préstamo a Quilmes y tuvieron un funcionamiento destacado son los primeros que reciben el llamado de sus clubes de origen para pegar la vuelta. Sin embargo, Gabriel Ramírez, volante cedido por Lanús, remarcó: "No me hablaron nada pero algunos amigos me preguntaron si tenía ganas de volver. Yo pienso seguir acá hasta junio".
El mediocampo fue uno de las últimas líneas en consolidarse. Pero de los cuatro volantes, los primeros dos que establecieron una sociedad fructífera fueron el propio Ramírez y Matías Escobar.
En este sentido, el ex Granate manifestó en diálogo con DeportesFM: "Jugar al lado de Tata (Escobar) te da tranquilidad porque nunca te va a dejar solo. Me faltaron muchas cosas. Quiero tener un poco más la pelota y encarar. Marcando estoy aprendiendo mucho".
Su posición cambió también con el tiempo y parte de su aprendizaje se dio sobre el terreno de juego, con los rivales cara a cara. Por eso, confió: "Siempre jugué de cinco tapón. Me gusta ser el más retrasado, pero donde estoy jugando me siento cómodo".
Pero ahora que tienen que volver al trabajo y que la segunda mitad del campeonato asoma, la idea de ponerse fuertes de nuevo es lo único que los ocupa.
"Estamos muy metidos en el grupo. Todavía charlamos por WhatsApp sobre los rivales que vendrán. Nosotros estamos preocupado también porque queremos dejar a Quilmes en lo más alto. Vamos a dejar todo siempre", sintetizó.
Pero, consultado sobre su futuro, el volante surgido de las inferiores de Lanús no puso en duda su continuidad y subrayó: "Tengo la cabeza puesta en Quilmes. Jugué diez partidos seguidos y eso es algo que me viene muy bien".